| CON MARÍA, SE VIVE MEJOR EL ADVIENTO |
1.- Si en el algún momento, se puede disfrutar y celebrar con especial sensibilidad y encanto una fiesta mariana, es precisamente, en el corazón del Adviento, la Inmaculada Concepción.
--¿Quién sino Ella, estuvo vigilante, ante la llegada de Jesús?
--¿Acaso no nos despierta para que salgamos al encuentro del Salvador?
--¿No es referente, reflejo y espejo de la pureza que a todo un Dios enamoro?
--¿No es Ella el mejor indicador para encontrar el sendero que conduce a Belén?
Hoy, cuando nos vemos envueltos en un ambiente un tanto frío y secularizado, María, se convierte en el baluarte de la esperanza y de la virtud, de la verdad y de la gracia, de la ternura, del amor y de la autenticidad de la próxima Navidad.
2.- La Inmaculada es el lienzo donde Dios se fija para proyectar y dibujar su morada. Un lienzo donde, Dios, va perfilando con trazos de amor y de Padre, todo un plan que se iniciará en Belén y pasando por la cruz, concluirá en la mañana más luminosa y triunfante de la Resurrección.
Sí. La Solemnidad de la Inmaculada, dentro del Adviento, es un redoble de esperanza. Dios sigue haciendo obras grandes en aquellos que se fían de El. En aquellos que se brindan, desde le belleza del corazón y del pensamiento, para formar parte de esa gran cadena que va transmitiendo –de generación en generación- la Encarnación del Hijo de Dios en el seno virginal de María y el mensaje que, un Niño, nos trae.
3. Hoy, la Solemnidad de la Inmaculada, es un libro abierto con la firma de Dios, que nos descubre nuestra realidad humana y cristiana. Con María, por si lo olvidamos, también nosotros hemos sido escogidos desde antes de la creación del mundo por pura iniciativa de Dios. ¿Nos damos cuenta de lo que ello significa? ¿Acogemos la gracia o la rechazamos? ¿Sencillos o complicados como la vida misma? ¿Conscientes del amor de Dios o indiferentes a su llegada en Navidad?
¡Miremos a María! María, en su intento y afán de agradar a Dios, le importó muy poco, los dimes e interrogantes que surgieron a su alrededor.
Cuando hay fe y confianza en Dios, lo demás…
4.- La Inmaculada es aquella mujer que, por Dios, pisó con todas sus fuerzas, las flaquezas, debilidades y tentaciones que –al hombre- sacudían y nos siguen agitando.
Esta fiesta nos centra aún más en el adviento. Nos empuja y nos hace abrir los ojos para que, el Señor, no se nos pierda en medio de tanta bombilla, villancico excesivamente adelantado o eslogan que poco o nada tienen que ver con la Navidad.
María Inmaculada es, la privilegiada luz que podemos poner en el corazón para la llegada del Salvador.
Que, como Ella, preparemos nuestro corazón para acoger a nuestro Salvador.
--Miremos a María Inmaculada. ¿Qué brota dentro de Ella? Un amor de Dios que se revuelve y se hace sentir en un vientre virginal.
--Miremos a María Inmaculada. ¿Qué hay en Ella? Un campo sembrado de amor, por las manos de Dios.
--Miremos a María Inmaculada. ¿Qué se escucha de sus labios? Un “SI” que nos traerá a un Dios pequeño que, ya desde la cuna, nos regalará un mensaje que en el mundo tanto cuesta descubrir, cuidar y ofrecer gratuitamente:
EL AMOR SIN CONDICIONES DE DIOS. |