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TEMA PASTORAL 2008- 2009
Flecha a la derecha con bandas: E N F O Q U E   P A S T O R A L     Curso 2008/09
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Mirar a una mujer...   descubrir la Verdad de María

Ambientación

En el aula o en el lugar donde se haga la oración o el taller de fe, se pondrá una imagen de una mujer, que no sea la típica top-model sino una mujer corriente y detrás la imagen de la Virgen, bien la Virgen del Cole, bien otra distinta. O bien imágenes de mujeres y detrás la Virgen.
La idea es que cada día se ponga la imagen de tal manera que esté medio rota para que debajo se descubra la imagen de la Virgen o bien se vaya rompiendo la imagen de las mujeres y se descubra a la Virgen.
Se comienza la oración mostrando la imagen de esa mujer y al acabar la oración se descubre un poco más a la mujer que hay detrás, a la mujer de Verdad: María

Esquema de los días

  1. una mujer que tiene miedo y le asusta el futuro pero que confía
  2. una mujer que sabe que la comodidad es encerrarse en sí misma y sale en ayuda de otro
  3. una mujer que quiere educar a su hijo y experimenta que su hijo cree no ser entendido
  4. una mujer que asume que a los hijos hay que dejarles crecer y despide a su hijo cuando se va de casa
  5. una mujer que cuida detalles y busca el bien de los que tiene cerca
  6. una mujer que de lejos mira como crece y va viviendo como propia vida la de su hijo
  7. una mujer que es capaz de saber que en la vida siempre se puede aprender y escucha al Maestro
  8. una mujer que sufre al ver sufrir a su hijo
  9. una mujer que nunca oculta que tiene fe y esperanza permaneciendo en oración

Reflexión para cada día

Día 1º

Vamos a ver a una mujer. Está pensando en el mañana y realmente este le asusta. Sabe que depende mucho de lo que elija hoy el cómo será el mañana.
Tú también te encuentras así. Quizás estás en un momento en que comienzas a plantearte qué carrera estudiar, qué opción elegir. Quizás ves cerca los exámenes y sabes que depende mucho de tu esfuerzo de hoy el resultado del futuro.
Muchas veces, las cosas no se nos presentan con buena cara y fáciles y nos asusta un poco enfrentarnos a ellas, pero… hoy te invito a descubrir a una mujer…
Una mujer que tiene miedo y le asusta el futuro pero que confía, ¡esa es María!
María cuando recibió del ángel el anuncio de que iba a ser Madre de Dios, seguramente también sintió miedo. Esto suponía un cambio radial en su vida. Incluso afectaría su relación con José. Pero no huye, no cierra sus ojos, al contrario!! Adopta la postura más adecuada: la confianza. María confía en Dios. Sabe que nada puede temer pues para Él no hay nada imposible, pero sobre todo, sabe que Él busca su felicidad y su bien.
¿y tu? ¿te atreves a imitar a una mujer que a pesar de tener miedo y asustarse ante el futuro, confía? Descubre a una mujer, imita a María

Día 2º

Mira a esta mujer. Ha recibido la noticia de que alguien que quiere le necesita. Pero por otro lado también tiene que pensar en ella. Pero la experiencia le ha enseñado que cuando se mira sólo así misma y se cierra sólo en lo que a ella le gusta se va quedando sola.
Tú también seguro que tienes experiencia de ello. Rechazamos o nos enfadamos con las personas que vemos que siempre están pensando en sí mismas. Y, sin embargo, quizás nosotras también somos de las que siempre esperamos de los demás pero no damos…
Hoy te invito a descubrir a una mujer… una mujer que sabe que la comodidad es encerrarse en sí misma y sale en ayuda de otro. Esa es María!
Cuando ella estaba embarazada, se entera que también su pariente Isabel está embarazada. Es más mayor y sabe que necesitará cuidarse y no hacer esfuerzos. Ella en cambio es joven, puede dejar a un lado el presentarse como mujer necesitada y acude en ayuda de quien tiene más necesidad que ella. Sabe que eso le hará feliz.
¿y tú? ¿te atreves a imitar a una mujer que sabe que la comodidad es encerrarse en sí misma y sale en ayuda de otro? Descubre a una mujer, imita a María

Día 3º

Pon tu mirada en esta mujer. Acaba de discutir con su hijo. Es un muchacho y no sabe mirar hacia el futuro, le falta la sabiduría de la vid ay comete errores. Ella quiere ayudar y sin embargo, su hijo piensa que su madre no le entiende. Eso hace que esta mujer sufra más.
Seguro que también tú vas experimentando que muchas veces tu padres parece que te fastidian o no comprenden tu forma de vivir pero a la larga descubres que tenían razón y que ellos miraban por tu bien. O por el contrario, quizás te ha sucedido que has intentado aconsejar a un amigo para que no hiciera una tontería, lo hacías desde el cariño que le tienes y a cambio, has recibido una frase que te ha herido “tú no me entiendes”
Hoy te invito a descubrir a una mujer… una mujer que quiere educar a su hijo y experimenta que su hijo cree no ser entendido. Esa es María!
María llevó a Jesús al templo y éste desapareció de su lado. Cuando le encontró Jesús le replica y parece decirle algo así como “tú no me entiendes”. Pero aún así, María siguió buscando el bien de su hijo y no se rindió incluso en los momentos en que no comprendía.
¿y tú? ¿te atreves a imitar a una mujer que sabe que quiere educar a su hijo y experimenta que su hijo cree no ser entendido? Descubre a una mujer, imita a María

Día 4º

Miremos a una mujer. Después de tantos años, ha llegado el momento en aceptar que su hijo ya no es un niño que le necesite cerca y por eso, se va de casa. ¿Qué sentirá esa madre? Seguramente en su corazón se mezclan los sentimientos de tristeza por la marcha y de alegría al ver que su hijo ya ha crecido.
Tú no has experimentado lo que siente una madre en ese caso, pero sí que alguna amiga ha cambiado de ciudad y se ha marchado o se acaba el verano y los amigos de la playa se dispersan cada uno a su ciudad.
También María como madre y mujer, vivió esa experiencia con Jesús. Seguramente le costaría mucho, pues no sólo era independizarse. Era más… era saber que su hijo tenía que dejar de ser su hijo para ser el Hijo de Dios y darse a todos los hombres.
Ella bien sabía que amar no es poseer. Que sólo porque le quiere, le da la libertad de caminar, de volar, de ser él mismo.
¿Y tú? ¿te atreves a imitar a una mujer que porque ama deja al otro libre para ser él mismo? Descubre a una mujer, imita a María

Día 5º

Mira a esta mujer. Está pendiente de los pequeños detalles. Sabe que lo pequeño, lo que casi no se aprecia no es muy valorado pero en el fondo es lo que permite que todo salga bien y la gente esté a gusto.
¿te consideras una persona detallista? ¿has experimentado que muchas veces lo que hace feliz a los que nos rodean son los pequeños detalles como una sonrisa, un beso, un gesto de amistad…?
También María, fue una mujer que tenía presente cuidar los pequeños detalles. Prueba de ello es que en Caná, donde se celebraba una boda, fue consciente de un detalle. Faltaba vino!!. Lo importante era la felicidad de los novios pero si para eso había que cuidar pequeños detalles…
¿Y tú? ¿te atreves a imitar a una mujer que cuida detalles y busca el bien de los que tiene cerca? Descubre a una mujer, imita a María

Día 6ª

Pon tu mirada en esta mujer. Es una de esas mujeres que todo lo observa, que todo lo tiene en cuenta y se percata de que su hijo ya está creciendo. Descubre que toma la palabra y habla de lo que piensa, de lo que vive, de lo que ha experimentado…
También es bueno que por un momento tú te pares a pensar si de verdad eres de esos amigos que dejan a los demás crecer, ser ellos mismos. O por el contrario te molesta que tu hermano pequeño sea un infantil y que quiera imitarte, te enfadas cuando no ves decisión por parte de tu amigo cuando tiene que tomar una postura en contra o a favor de algo. Si es así… quizás es que te falta algo fundamental que es descubrir que sólo Dios da el crecimiento y que cada uno tiene su tiempo y su momento.
En cambio María escuchaba y descubría que era la vida quien había enseñado a su Hijo. Ella, al oir hablar a Jesús de la masa de pan que fermenta con levadura, sonreía pues reconocía que había sido a su lado donde su Hijo había aprendido lo que ahora le servía para enseñar a otros. Su vida y la de  su hijo se iban haciendo una.
¿Y tú? ¿te atreves a imitar a una mujer que de lejos mira como crece y va viviendo como propia vida la de su hijo? Descubre a una mujer, imita a María

Día 7º

Miremos a una mujer que sabe que en esta vida siempre hay cosas nuevas que aprender. No se cree sabelotodo, al contrario, cada vez descubre qué poco sabe y cuánto puede aprender todavía.
Tú también estás aprendiendo. No sólo aprendes lo que estudias en el colegio. La msima vida es la escuela que te enseña las asignaturas más importantes: aprendes lo que es la amistad, aprendes lo que es la autenticidad, aprendes lo que es la traición, aprendes… ¡hay tantas cosas que vamos aprendiendo…! Incluso aprendemos que sólo aprende el que reconoce que no lo sabe todo.
Esa es María. Ella enseñó a andar a Jesús. Ella le enseñó cómo tenía que comportarse y fue testigo de sus primeras elecciones y experiencias personales. Y sin embargo. Ella no se cree nada. Como una discípula más, acudía a la montaña donde estaba enseñando su Hijo y escucha su Palabra para hacerla vida, para aprender de ello.
¿Y tú? ¿te atreves a imitar a una mujer que es capaz de saber que en la vida siempre se puede aprender y escucha al Maestro? Descubre a una mujer, imita a María

Día 8º

Estoy mirando a una mujer que está sufriendo. No es por ella misma, es porque su hijo está sufriendo. Aunque ella no tiene nada, el amor que siente hace que su corazón también  sufra.
¿has experimentado que cuando alguien que quieres mucho tiene problemas o está triste y tú también te preocupas? ¿eres de esas personas que reconoces que cuando necesitas consuelo no te gusta que otros se rían y pasen de ti?
María, al ver a su Hijo en la Cruz, no sólo permanece a su lado, incluso después de saber que no puede hacer nada, sino que hace del sufrimiento de su Hijo su propio sufrimiento.
¿Y tú? ¿te atreves a imitar a una mujer que sufre al ver sufrir a su hijo? Descubre a una mujer, imita a María

Día 9º

Si miras a esa mujer. Ves a alguien que sabe que la fe y la esperanza son los pilares en los que sustenta su vida. Necesita de la oración para que el Señor le haga ver la realidad con ojos de fe y esperanza. Sabe que sin ese tiempo de encuentro, su vida tiene un vacío.
Esa mujer, es María. Después de la muerte de su Hijo, ella firme en su idea permanece, junto con los apóstoles en oración, dejando que el Señor haga crecer en ella la fe y la esperanza.
Mirando a María, mírate a ti mismo y descubre si también en tu vida el Señor ocupa un lugar. Si en los momentos importantes sabes acudir a la oración para dejar que sea el Señor tu fuerza, tu esperanza, tu paz. Descubre que sólo el Señor es quien puede hacer crecer tu fe y tu amor.
Descubra a una mujer, imita a María.

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