UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DE LA CUARESMA 2010
Se trata de
que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con
la "oración inicial para cada día"; después, leyendo con atención el
"texto de cada día", charlas con Dios y con María; por último, terminar rezando
la "oración final".
Dos ideas previas:
1. PROHIBIDO CORRER: Es
corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está.
2. LO QUE NO ESTÁ
ESCRITO: ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le
digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con Él.
ORACIÓN
INICIAL PARA CADA DÍA
Señor mío, Jesucristo, creo firmemente
que estás aquí; en estos pocos minutos de oración que empiezo ahora quiero
pedirte y agradecerte.
PEDIRTE la gracia de darme más cuenta de que Tú
vives, me escuchas y me amas; tanto, que has querido morir libremente por mí en
la cruz y renovar cada día en la Misa ese sacrificio.
Y AGRADECERTE con
obras lo mucho que me amas: ¡ Tuyo soy, para ti nací ! ¿qué quieres, Señor, de
mí?
ORACIÓN FINAL
No me mueve, mi
Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el
infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves,
Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.
Muéveme ver tu
cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin,
tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque
no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te
quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te
quisiera.
Día 1º. MIÉRCOLES DE CENIZA (17 de
Febrero)
¿Por qué la cuaresma?. ¡Qué absurdo! Si te fijas, los hombres
estamos continuamente con el Yo en la boca: que si me han dicho, si siempre
tengo que hacerlo yo, si me tienen manía, si era mío o para mí, que si yo he
metido el gol, si yo le dije y entonces .... si me apetece a mí, qué pensarán de
mí, ... y mil frases más que conjugan con distintos verbos el Yo, a Mí,
Mío.
Y hoy, miércoles de ceniza, la Iglesia nos recuerda: polvo eres y en
polvo te convertirás. ¿Sabes qué quiere decir eso? Dios creó el cuerpo de Adán
de la tierra, y nuestro cuerpo volverá a ser tierra con la muerte. Y nuestra
alma volverá a Dios:
a) Si es una persona que ha amado a Dios se quedará
disfrutando de Dios ya para siempre.
b) Y si es una persona que ha amado
el YO, lo MÍO y el A MI no podrá estar en el Cielo porque allí sólo pueden ir
los que han querido y quieren a Dios; y éstos también ya para
siempre.
Por eso empieza así la Cuaresma: tenemos que ir amando a Dios y
olvidando -matando- el Yo. Es tiempo para recordar que mi cuerpo se convertirá
en polvo; recordar que tengo que cuidar la vida de mi alma; pedir más perdón por
mis pecados; prepararme para recibir la salvación y el amor de Jesús que
conmemoramos en la Semana Santa.
Dile a la Virgen que te gustaría vivir
la Cuaresma como Ella quiere que lo hagas. Y pídele que te recuerde y te ayude a
hacer con cariño este rato de oración estos 40 días. Le darás una alegría a
Jesús. Se lo merece.
Ahora es el momento importante, en el que tú hablas a Dios
con tus palabras, comentándole algo de lo que has leído. Cuando lo hayas hecho
termina con la oración final.
Día 2º. JUEVES 18 de Febrero
Santa Misa.
A media tarde, Jorge entra en la cocina como un huracán y le dice a su mujer:
"Hola, cariño... Voy a cambiarme. Felipe y yo vamos a jugar un partido de tenis
antes de que se haga de noche". "¡Pero, Jorge! -objeta su mujer- es muy tarde y
tenía preparada una excelente cena: carne a la borgoñesa, y verduras, y una
tarta de limón." "Lo siento, cariño -responde Jorge- tomaré un bocadillo en un
bar. Tómatelo tú..."
A los cinco minutos, Jorge ya está en camino. Su
mujer no puede reprimir el llanto.
"No me quiere", solloza contemplando
la excelente cena que había preparado a su marido.
Cualquier mujer que
lea esto simpatizará con la esposa de Jorge y hasta muchos hombres le darán la
razón, sin pensar que casi todos somos culpables de una falta de consideración
semejante, y en mucho mayor grado.
Falta de consideración con Jesús.
Desprecio de¡ amor que ha derrochado con nosotros. Indiferencia ante el Gran
Banquete -la Eucaristía, la Comunión- a que nos invita.
¿Vas a Misa
siempre que puedes? ¿Adelantas el estudio para poder ir a estar con tu Amigo
acompañándole en la Pasión, que eso es la Misa? Qué buen propósito: durante la
Cuaresma ir a Misa siempre que pueda, todos los días que me sea
posible.
Lo que no
está escrito es ahora cuando puedes decírselo, comentando el texto que has leído
y las preguntas. Después termina con la oración final.
Día 3º. VIERNES 19 de
Febrero
Rechazar excusas. El cardenal Mindszenty era cardenal en Hungría
cuando este país fue tomado por los comunistas. En seguida lo metieron en la
cárcel, donde pasó muchos años, años que fueron un martirio. Salió de la cárcel
cuando Hungría se independizó de la Rusia comunista; era ya muy mayor y murió al
poco tiempo.
Durante los muchos años que pasó encarcelado fue un ejemplo
como cristiano por su fortaleza y fidelidad a Dios y a la Iglesia. Una muestra,
es, por ejemplo, su firmeza en vivir la abstinencia, que es el mandamiento de la
Iglesia que nos manda a los cristianos mayores de 14 años, que vivamos la
mortificación de no comer carne los viernes de todo el año. Como sabes, fuera de
la Cuaresma la abstinencia de carne se puede sustituir por otro acto penitencial
(oración, mortificación o limosna); pero durante la cuaresma no.
Todos
los viernes, y sólo los viernes, le daban carne para comer y cenar. El cardenal
sabía perfectamente que en sus circunstancias no le obligaba esa ley de la
Iglesia, pero jamás tomaba aquella carne. Quería libremente vivir aquella
mortificación.
En sus "memorias" escribe este diálogo con el Comandante de la
prisión, un día en que el policía no pudo aguantar más aquella actitud:
-
¿Cree usted que son los presos quienes dictan el reglamento en la cárcel?
-
No; no creo semejante cosa.
- Pues entonces coma lo que se le da.
- Los
viernes no como carne.
- No le daré otra cosa.
- Tampoco pido que me dé
otra comida. Pero si me da carne no la comeré los viernes.
- En tal caso, le
castigaré.
- Estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo.
Aquel día la
comida se quedó sobre la mesa. Se la llevaron poco antes de la cena, que también
consistió en un poco de carne, La escena se repitió en los sucesivos viernes,
hasta que acabaron por dársela los domingos.
Puedes decirle ahora a Dios
lo que sigue, pero dándote cuenta de que le estás hablando y ÉL te está
escuchando.
Señor, cuántas veces yo tengo compasión de
mí mismo, y me busco excusas para no mortificarme, o no obedecer a mi madre la
iglesia. A veces, por el deporte o por el estudio soy capaz de esforzarme y
sufrir, y sin embargo cuando lo tengo que hacer por ti me echo para atrás. Si te
amase más, sería más generoso y fuerte. Te amo, Señor, pero quiero amarte más.
La próxima vez que ante una mortificación me venga a la cabeza una excusa, la
rechazaré "porque te quiero". Y, en concreto, seré en la abstinencia de comer
carne porque te quiero.
Día 4º. SÁBADO 20 de Febrero
Su Cruz y
mi Cruz. La cruz de Cristo no era sólo el leño que llevó a cuestas y en el que
murió. La cruz de Jesús fue, junto a ésa, el dolor de la soledad, las
injusticias que sufrió, los insultos que recibió... Los de aquel momento y los
de toda la historia. El dolor que siente por lo que yo he hecho mal hoy contra
otra persona, o contra mí mismo o contra Él. Esa es su cruz. Por eso yo soy
RESPONSABLE DE LA CRUZ DE JESÚS.
Y mi cruz de cada día, la que tengo que
coger para seguirle, no es un leño de madera. Mi cruz es el dolor de la
enfermedad, las injusticias que sufro, el cansancio en el trabajo, el dolor que
me supone luchar contra la pereza, el esfuerzo por ser generoso -porque me
cuesta dar mis cosas-. Mi Cruz es trabajar bien cuando no me apetece. Y saber
pisotearme y obedecer cuando no quiero, y...
Mi cruz es el DOLOR QUE
SUPONE A VECES ACTUAR DE ACUERDO CON EL AMAR A DIOS, CON EL AMAR A LOS DEMÁS
-más que a mí mismo- y CON EL AMARME BIEN A Mí MISMO ¿para perfeccionarme y no
destruirme?.
Durante esta cuaresma, Señor, quiero coger mi cruz de cada
día porque quiero seguirte. ¡Que sea generoso, Dios mío!
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día
5º. DOMINGO PRIMERO (21 de febrero)
Confesión. Papá y mamá
están ocupados trabajando en el jardín y ruegan a la pequeña Sofía, su hija, que
ponga la mesa. Sofía, que está viendo su programa favorito de televisión, dice
que sí, pero continúa ante el televisor, de tal forma que cuando sus padres
entran en casa, la mesa no está puesta. Aquello desagrada a los padres, pero no
les ofende, porque en la desobediencia de Sofía ha habido poco interés,
descuido, poca malicia, ir a lo suyo en algo pequeño.
Una noche, sin
embargo, Vanesa, la hija mayor, ya en la puerta, se enfrenta a sus padres y les
dice: "¡Ya estoy harta de que me digáis a qué hora tengo que regresar. Volveré
cuando me apetezca, os guste o no!". Y, dando un portazo, desaparece. En este
caso, está claro que hay mayor malicia, una desobediencia buscada y querida, que
lleva consigo desprecio a los padres y rechazo de su autoridad. Entre la
desobediencia de Sofía y la de Vanesa, hay una diferencia. Pues bien, tal es la
diferencia que existe, desde el punto de vista de Dios, entre el pecado mortal y
el pecado venial; una diferencia inconmensurable. El pecado mortal mata la
presencia de Dios en mí; rompe y destruye mi relación con Dios: le doy un
portazo y desaparezco.
Señor, te pido que me ayudes a darme cada vez más
cuenta de que mis pecados, son actos míos que te duelen a ti, momentos en los
que paso de ti, elijo lo que a mí me viene bien, dejándote a ti o a otros de
lado; y por lo tanto mis pecados te duelen. Dame dolor de mis pecados, dolor de
amor.
¿Esperas más de un día para confesarte si has cometido algún pecado
mortal? ¿ Te duelen de verdad los pecados veniales? ¡Madre mía, antes morir que
pecar!
Continúa
hablándole a Dios con tus palabras
Día 6º. LUNES PRIMERO (22 de Febrero)
A
Dios le afecta todo, porque lo ve todo. Felipe, uno de los apóstoles, era amigo
de Natanael, y le dice a éste que quiere presentarle a Jesús, porque era el Hijo
de Dios. Natanael duda mucho que un carpintero de un pueblucho como Nazareth,
pudiese ser el Mesías. Pero Felipe se lo presenta, y con una frase de Jesús,
Natanael se convirtió. Y ésta fue la frase: CUANDO ESTABAS DEBAJO DE LA HIGUERA,
TE VÍ.
Algo habría hecho Natanael debajo de la higuera. No sabemos qué.
Lo había hecho a solas, algo que nadie sabía. Pero resulta que, a pesar de
haberse asegurado para estar solo, resulta que Jesús le vio. Y alguien que ve lo
que sólo yo sé y hago, ése tiene que ser Dios. Por eso le contesta Natanael a
Jesús: Tú eres el Hijo de Dios.
Esta mañana cuando te has despertado,
Dios te estaba viendo. Y lo que has pensado cuando ese amigo te ha dicho tal
cosa, Dios lo ha visto. Y eso que has guardado para que no te lo pidiesen, Dios
te lo ha visto. Y ese esfuerzo por sonreír a ése que te cae mal, Dios lo ha
visto... Y COMO DIOS VE TODO LO TUYO, TODO LO TUYO LE AFECTA.
Dios mío,
que me dé cuenta de que todo el día y toda la noche estoy en Tu presencia.
¡Cuántas alegrías puedo darte en un día! ¡y cuánto dolor puedo causarte también
en un día! ¡Creo que me ves y que me oyes! Gracias, y auméntame la
fe.
Continúa
hablándole a Dios con tus palabras
Día 7º. MARTES PRIMERO (23 de
Febrero)
Pecado. Siempre que hablo del pecado, sobre todo del pecado
mortal, viene a mi mente el triste recuerdo de una tragedia que presencié un
día. Un niño de unos tres años corría por el césped del jardín de su casa,
perseguido por su madre: "¡Ven aquí, Jimmy!", gritaba ésta. "¡No atravieses el
seto!". Pero Jimmy no le hizo ningún caso. Traspasó el seto y sorteó hábilmente
los automóviles estacionados en la calzada, hasta que un coche que pasaba le
lanzó por los aires. Su cuerpecillo roto fue a caer casi en brazos de su
madre.
Dejando aparte el hecho de que Jimmy era demasiado joven para
responder de sus actos, la escena recuerda mucho la actitud de Dios con los
pecadores. "¡Ven aquí, ven aquí!", grita ansiosamente, con su gracia, cuando un
alma corre hacia el pecado. Pero el pecador, ajeno a todo lo que no sea su
deseo, hace oídos sordos a la voz de Dios y sale voluntariamente al encuentro de
la muerte. La estupidez es un elemento siempre presente en el
pecado.
Señor, no quiero ofenderte, pero a veces me olvido de Ti y,
cuando llega el momento me vence la estupidez. Perdona, Señor, desde ahora con
tu gracia odiaré el pecado, también los pequeños, y te pediré perdón por ellos
en la confesión.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído.
Después termina con la oración final.
Día 8º. MIÉRCOLES PRIMERO (24 de
Febrero)
Dios no se asusta de mí. Quizá hayas visto la película "Tarzán
en Nueva York". Describe las divertidas aventuras de Tarzán y Chita cuando son
trasladados en avión desde la selva a la ciudad de los rascacielos, donde todo
les llena de asombro y les ocurren mil peripecias.
Chita protagoniza una
de las sorpresas: al llegar a la habitación del hotel ve reflejada su fea cara
sobre el gran espejo del armario. El susto fue tan descomunal que, lanzando un
terrible bramido presa de pavor, salió corriendo: no se imaginaba que aquel
feísimo "monstruo" que ha visto en la habitación es su propia imagen reflejada
en el espejo.
La escena acaba bien: Chita se refugió en los brazos de
Tarzán, que la cogió con afecto, calmándola con sus caricias. Y es que Tarzán
quería a Chita como era: con sus pelos negros y largos, su rostro de irracional
y su mirada extraviada.
Dios nos quiere a cada uno de nosotros
infinitamente más: sabe mejor que nadie cómo somos; conoce nuestros fallos; no
ignora que somos miserables y que tenemos muchos defectos. Nos conoce mucho
mejor que podemos conocernos a nosotros mismos, y tiene en cuenta nuestras cosas
buenas y nuestros deseos de mejorar.
Dios no se asusta de nuestras
fealdades.
Gracias, Dios mío, porque me quieres a mí y a cada uno más que
todas las madres del mundo puedan querer a sus hijos; no te asustas ante
nuestras torpezas, ni ante nuestras miserias, y nos acoges con un cariño
infinitamente mayor que el que tenía Tarzán a Chita. El problema es que cuando
yo voy descubriendo lo feo que soy (mis limitaciones, fallos, miserias, etc) me
puedo "medio asustar" y pensar que no me es posible ser santo, que no puedo
estar cerca de ti, entonces puedo desanimarme, olvidarme de que Tú me quieres
como soy, y alejarme de Ti. Que no me pase esto, Señor. Si alguna vez me alejo
de Ti, volveré corriendo a tu lado contándote lo que me
pasa.
Coméntale a
Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con la oración
final.
Día 9º. JUEVES
PRIMERO (25 de Febrero)
Conversión. La Cuaresma es buen momento para una
profunda conversión. Conversión significa cambiar la dirección de tu vida, quizá
perezosa, quizá facilona. ¡Cuántas veces buscas la felicidad en una vida cómoda!
Y sabemos que para alcanzar la felicidad lo que se necesita es amor, servicio a
los demás, corazón que se da. Es una paradoja: para vivir y ser feliz, hay que
morir, no buscar la felicidad cómodamente. Para tener hay que dar. Ahora Jesús
puede ayudarte. Te propongo un cambio en concreto, por si te sirve: morir a la
ley del gusto.
Debes morir a la ley del gusto: Hacer las cosas porque me
gusta, me apetece, me va bien.... Un cristiano hace las cosas por dar gusto a
Jesús: Porque le gustará a Jesús, le dará una alegría, le interesará que yo haga
esto, o lo otro.
Madre mía, que siempre actúe para darle gusto a tu Hijo;
que muera a la ley del gusto mío. Esta es la elección que tengo que hacer vivir
esclavo de mis caprichos, o vivir con la ilusión de hacerme esclavo de Dios.
Prefiero esto último, María, pero ayúdame.
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 10º.
VIERNES PRIMERO (26 de Febrero)
Rezaba por los secuestradores. El 12 de
abril de 1993 secuestran a una joven madrileña, Anabel Segura, mientras hace
footing cerca de su casa. Después de dos años de secuestro encontraron su cuerpo
ya sin vida. Su padre, José, es un ejemplo como persona y como cristiano.
Transcribo unas preguntas de una entrevista que le hacen en Mundo
Cristiano:
- Dos años y medio: ¿en qué es distinto ahora don José Segura,
el padre de Anabel?
- En la fe, sin duda.
- Pero esa fe, a mí me
parece que no es de ahora.
- No, desde luego. A nosotros nos viene de
familia, pero se hace más profunda; situaciones como ésta te sirven para
acercarte más. Lógicamente hay momentos de duda, o mejor de desconcierto: ¿cómo
puede Dios permitir algunas cosas? Pero uno, en el fondo de su alma, sabe que
Dios sabe más.
¿Y nunca la rebelión? ¿Puede uno no rebelarse?
Mi
experiencia es que se puede: no sé cómo, pero con la ayuda de Dios, yo he podido
no rebelarme.
¿Pero el odio? ¿Se puede sin ser un héroe vencer al
odio?
Odio no hemos tenido nunca. Me lo preguntaba un periodista en los
primeros días, en esta misma sala, cuando los ánimos estaban más alterados, y le
tuve que dar la misma respuesta. A usted quizá se lo puedo explicar más y sé que
me entenderá: desde el principio he pedido al Señor por Anabel y por sus
secuestradores, unas veces antes por Anabel y otras veces antes por ellos, por
si Dios les tocaba el corazón. Desde el principio. Lógicamente, en la sociedad
española hay unas reglas de juego, unas normas y unas leyes y según esas leyes
tendrán que ser juzgados,
Odio no. Pienso que si su mente funciona bien,
estarán sufriendo ahora tanto como sufro yo. Por muy especiales que sean, es
imposible que estén tranquilos, que puedan dormir bien. Sobre todo, si no pueden
rezar, si no tienen confianza en alguien, si no pueden abrirse a
nadie.
Señor, creo en Ti. ¡Cómo ayudas a los tuyos para que se comporten
como lo hubieses hecho Tú! Cuando no entienda algo, que en el fondo de mi alma
sepa que Tú sabes más. Que ame y rece por los que no me quieren o los que obran
contra mi. ¡Amar al enemigo! Eso quiero. Solo podré con tu ayuda. ¡María, ayuda
a tus hijos!
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leido.
Después termina con la oración final.
Día 11º. SÁBADO PRIMERO (27 de
Febrero)
Muerte. Tal vez hayas asistido alguna vez a la proyección de un
video en casa de un amigo que quiere mostrarte lo mucho que ha disfrutado en su
último viaje por el Caribe. De repente, para hacerse el gracioso, da el
interruptor y la cinta se detiene; en la pantalla queda la imagen congelada en
su acción: Una expresión bobalicona, un ceño fruncido, una ingenua sonrisa...
Resulta cómico y todo el mundo se ríe. Sin embargo, no nos entrará la risa
cuando Dios interrumpa la cinta de nuestra vida y quedemos captados para siempre
en nuestra fealdad o en nuestra hermosura. Por eso debemos estar preparados, en
gracia, para recibir a la muerte, que es un cambio de casa. Por eso repetía
Jesús: Velad y orad, porque no sabéis el día ni la hora.
¿Eres consciente de
que Jesús puede que te llame en cualquier momento? ¿y de que vale la pena morir
bien porque comparado con la tierra el cielo dura infinitamente más?
Madre
mía, ayúdame a estar preparado para cuando me llame Jesús. Pero no de cualquier
manera: con toda la gracia que me sea posible. Tú eres la llena de gracia, esto
es, que Dios te llenaba, no había nada tuyo personal que se opusiese a Dios; El
hacía a través de ti todo lo que quería, porque le dejabas. Así quiero vivir y
morir yo.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído.
Después termina con la oración final.
Día 12º. DOMINGO SEGUNDO (28 de
Febrero)
Tendremos una eternidad para descansar. "Cualquier persona -ha
dicho Joaquín Navarro Valls, portavoz oficial de la Santa Sede hablando de Juan
Pablo II- con mucha menos responsabilidad que la que él soporta, tiene su
sistema de descanso, su fin de semana intocable, su deporte, cosas todas ellas
que probablemente son necesarias. En el caso del Papa, nada de eso existe. Su
único descanso es la posibilidad de caminar por una terraza que hay encima de su
apartamento. En diez años de pontificado, en total serán cuatro las veces que ha
podido salir un día a la montaña. Cuando alguna vez le han dicho: "Santo Padre,
está cansado ... ", la respuesta que ha dado en tono humorístico ha sido:
"Tendremos una eternidad para descansar".
Como ha dicho, también con
humor, André Frossard, "hasta ahora, el único medio que se ha descubierto para
obligarle a dejar el trabajo es la anestesia total".
Y decía en Uruguay:
Jesucristo, nuestro Señor, es también nuestro guía y modelo.
"Todo lo
hizo bien" decían de Él las gentes. Cada uno de nosotros -asumida por la fe
nuestra condición de hijos de Dios en Cristo- hemos de esforzarnos por seguir
sus huellas en el trabajo de cada día. Como leemos en el Antiguo Testamento, no
se le deben hacer a Dios ofrendas defectuosas. Los cristianos serán
verdaderamente "sal de la tierra" y "luz del mundo", si saben dar a su trabajo
la calidad humana de una obra bien hecha, con amor de Dios y con espíritu de
servicio al prójimo".
Señor, quiero trabajar en serio. Y cuando esté
cansado, también. A partir de ahora, cuando empiece a trabajar te lo ofreceré,
te lo regalaré. Por eso intentaré que no sea defectuoso, sino algo bien hecho. Y
ya, sólo porque es mi regalo para Ti, mi trabajo es importante. Este es mi
propósito: en cuaresma trabajar bien por Ti. Y cansarme
trabajando.
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 13º. LUNES SEGUNDO (1 de Marzo)
Amar al
enemigo. Perdonar todo y siempre. El 13 de mayo de 1981, fiesta de la Virgen de
Fátima, miles de personas acuden a la plaza de San Pedro para ver a Juan Pablo
II. Una niña rubia con un globo azul levanta sus manitas al Papa, que la toma en
sus brazos y la levanta en alto sonriente. "Nada hacía presentir -comenta el
secretario del Papa, don Estanislao- lo que iba a suceder. Cuando el Santo Padre
daba la segunda vuelta a la plaza, el turco Alí Agca disparó contra él, ( ... ).
Yo estaba sentado como de costumbre detrás de¡ Santo Padre, y la bala, a pesar
de su fuerza, cayó entre nosotros en el automóvil, a mis pies. La otra rozó el
codo derecho, quemó la piel y fue a herir a otras personas ( ...
)".
"¿Qué pensé? Nadie creía que una cosa así fuera posible ( ... ) Vi
que el Santo Padre había sido alcanzado. Entonces le pregunté:
¿Dónde
está herido?" Me respondió: "En el vientre". Todavía le pregunté: "¿Es
doloroso?". Y me respondió: "Sí"."
"El Santo Padre no nos miraba. Con los
ojos cerrados, sufría mucho y repetía breves plegarias exclamatorias. Si no
recuerdo mal, eran sobre todo: "¡María, Madre mía! ¡María, Madre
mía!."
"Cuando llegamos al hospital todo era confusión. Una cosa era
prepararse para recibir a un Papa, y otra verle llegar exangüe e inconsciente La
operación duró cinco horas y veinte minutos, el pulso era casi imperceptible.
Todos temíamos lo peor. Le administré el sacramento de la Unción, justo antes de
la intervención. El Santo Padre estaba inconsciente."
"La esperanza
renació durante la operación gradualmente. Al principio parecía que la muerte
era inevitable: el Santo Padre había perdido las tres cuartas partes de su
sangre".
"Es extraordinario que la bala no destruyese en su trayectoria
ningún órgano esencial. Una bala de nueve milímetros es un proyectil de una
brutalidad inaudita. Para no causar daños irreparables en una parte tan compleja
del cuerpo, tuvo que seguir una trayectoria improbable. Pasó a unos milímetros
de la aorta. Si la hubiera alcanzado, habría sido la muerte instantánea. No tocó
la espina dorsal ni ningún punto vital. Digamos, entre nosotros, milagrosamente.
"
El Papa estuvo en serio peligro de muerte hasta el 15 de julio. Pero en
cuanto pudo, Juan Pablo II se desplazó hasta la cárcel donde estaba prisionero
Alí Agca, quien le disparó. Habló con él, a solas, durante mucho tiempo. Le
perdonó. Le ayudó.
Señor, qué ejemplo para mí. Como Tú, que perdonaste
desde la Cruz a los que crucificaban: "Perdónales, Padre". iQue perdone siempre!
¡Ayúdame! Como cristiano no puedo guardar rencor nunca, me hagan lo que me
hagan.
Continúa
hablándole a Dios con tus palabras
Día 14º. MARTES SEGUNDO (2 de Marzo)
Callar.
Después de ser condenado, Pilatos ordena que azoten a Jesús. Dos soldados
brutales descargan toda su fuerza sobre la espalda de Jesús. Noventa golpes
pueden contarse en la sábana santa. Cada látigo tenía varias cuerdas y la punta
de las cuerdas poseía pequeños trozos de plomo sin pulir, con puntas y salientes
que hirieron todo el cuerpo de nuestro Dios. Jesús lo sufrió por ti y por mí.
Era tan doloroso que muchos de los condenados morían en la flagelación. María,
nuestra madre, lo ve todo y sufre, pero se calla, porque quiere que Jesús nos
salve y para ello debe morir.
Madre, haz que sepa callar; no contestar a
mis padres, no protestar, no decir siempre la última palabra. Aunque sea
injusto, o tenga motivos para protestar.. que me calle. También Tú podrías haber
dicho muchas cosas, y te callaste. Me cuesta pero ayúdame: que sepa
callar.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 15º.
MIÉRCOLES SEGUNDO (3 de Marzo)
Se curó el monstruo. Lo escribía J.
Urteaga: "Ocurrió en un pueblo español. Intervienen como protagonistas: un
muchacho enfermo, su familia, una ermita dedicada a Santa María y muchas
súplicas.
El chico tiene 14 años, era alegre, dinámico, dicharachero,
incapaz de estarse quieto un instante, deportista ... ; en muy poco tiempo el
muchacho ha sufrido un cambio espectacular. Una parálisis progresiva le tiene
inmovilizado en un sillón de ruedas. Toda aquella alegría contagiosa se ha
transformado en un infierno, especialmente para la familia; en lo humano es
inútil, en lo espiritual un pequeño monstruo egoísta. Todos deben servirle,
cuidarle, atenderle, desvivirse por él. Todo es poco.
Una luz se ha
encendido en el alma de su madre. Le llevaran a la ermita. Rezarán a la Virgen.
Le pedirán su curación. Se hará el milagro.
Llegó el día. Ante la reja
hay una madre que habla en voz alta con la Virgen, sin que le importe ni poco ni
mucho que haya gente en su entorno.
¡María, tienes que cuidar a mi hija!
¡Es mi pequeña! Cúrala María. Que fallen los diagnósticos. ¡Qué no sea cáncer!
Esta niña es todo lo que tengo en mi vida. ¡Cómo te la vas a llevar! ¡María, que
no sea cáncer! Ella también te lo pide. Me ha dicho que venga a rezarte a la
ermita. ¡Anda, María, que no sea cáncer!
Poco después, aquella madre
angustiada, santiguándose, abandonó la reja de la ermita.
Es ahora cuando
la otra madre, la de nuestro muchacho, se acerca para decirle, al tiempo, con
miedo y con dulzura:
¡Hijo!, ¿ya has Pedido a la Virgen ... ?
Y se
realiza el portento.
- Sí, mamá. He pedido la curación ... He pedido a la
Virgen que no sea cáncer.
Señor, a veces yo también soy un auténtico
monstruo por el egoísmo. Si ser cristiano es parecerse a Ti... me tienes que
cambiar. ¡Qué piense en los demás! ¡que haga más por los demás que por mi! ¡que
ayude, que haga favores, que me dé cuenta de lo que necesitan o de lo que podría
alegrarles! ¡Cúrame, Madre mía, y dame mi corazón generoso!
Gracias.
Continúa
hablándole a Dios con tus palabras
Día 16º. JUEVES SEGUNDO (4 de
Marzo)
Vocación. El director de una película de cine está ocupado en la
tarea de escoger una actriz para protagonista de la película. Está sentado
frente a su mesa de trabajo, sobre la cual yacen desplegadas docenas de
fotografías facilitadas por los agentes cinematográficos. Al cabo de un rato,
escoge una de ellas, la contempla detenidamente y dice a su secretaria: "Sí,
éste es el tipo de mujer que necesito, llámela y cítela aquí mañana". Ni que
decir tiene que hay una inmensa diferencia entre un director cinematográfico y
Dios, entre Hollywood y el Cielo. Con todo, a través de este ejemplo podemos
hacernos una idea de la razón de ser de nuestra existencia. Allá, en lo más
profundo de la eternidad, Dios planeó el universo entero y escogió a los
protagonistas del gran argumento que habría de desarrollarse hasta el fin de los
tiempos. Ante su divina mente fueron desfilando las fotografías de las almas
ilimitadas en número que él podía crear.
Cuando se topó con tu imagen, se
detuvo y dijo: "Quiero darle mi vida a esta persona, para que sea feliz. La
necesito para que desarrolle un papel único, personal, y luego, goce de mi
presencia durante toda la eternidad... Sí, la voy a crear". Ahora ya sabes cuál
es tu misión. Eres el protagonista. De que tú hagas o dejes de hacer lo que Dios
ha pensado para ti depende que muchas personas sean felices o no, se salven o
no. Tus amigos necesitan que les ayudes a conocer a Jesús.
Madre mía, que
como tú, diga a Jesús que sí en los planes que Él tiene para mí. Señor, quiero
lo que quieras, quiero cuando quieras, quiero como quieras, quiero mientras
quieras.
Coméntale
a Dios con tus palabras algo de lo que has leído, Después termina con la oración
final.
Día
17º. VIERNES SEGUNDO (5 de Marzo)
Amar hasta el martirio. Los bandidos
encuentran al padre Bressini en Canadá con un ladrón que se acababa de convertir
al cristianismo, y a los dos los torturan. Fue un martirio lento y refinado: Un
día es una uña arrancada, al día siguiente la falange de un dedo y así durante
semanas. El padre Bressin¡ mandaba escribir así al Superior de los jesuitas: "No
me queda más que un dedo entero, me han arrancado algunas uñas con los dientes.
En seis veces han quemado seis falanges. Sólo en las manos me han aplicado el
fuego y el hierro más de dieciocho veces y me obligaban a cantar durante el
suplicio".
Cuando le tocó el suplicio al ladrón decía: "Padre Bressini,
ya no puedo más. Veo que voy a flaquear. ¡Pronto, pronto, Padre, muéstrame tus
manos! Ellas me dicen cómo hay que amar a Dios".
Cuando miramos un
crucifijo, al ver clavadas las manos y los pies y la cabeza con las espinas
deberíamos decir como el joven ladrón:
"En tu Cruz veo cómo me has amado,
Señor. Tus llagas me darán fuerzas para seguir aguantando -amando- las pequeñas
cruces que permitas en mi vida".
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 18º. SÁBADO
SEGUNDO (6 de Marzo)
No mucho: ¡todo! Habrás visto la película de "Los 7
magníficos": A Yul Briner le quieren contratar unos mejicanos para que les
defienda de unos bandidos; son campesinos; muy pobres. Le ofrecen todo lo que
tienen, envuelto en un paño. Yul lo ve y dice: "Siempre me han ofrecido mucho,
pero nunca todo". Aceptó, ¡claro! Dile ahora a Jesús: Con lo que Tú me amas (has
dado la vida por mí), no puedo quedarme corto dándote sólo muchas cosas; te doy
toda mi vida: quiero todo lo que Tú quieras.
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 19º. DOMINGO TERCERO (7 de
Marzo)
Tres formas de hacer daño a Dios. Hay tres formas de hacer sufrir
y llorar a una madre. Además de la más elemental, que sería atacarle a ella
directamente: golpeándola o insultándola, hay otras dos en las que le podemos
hacer sufrir igualmente. Una de ellas es hacer algo malo a mi hermano. Si yo le
doy una paliza a un hermano mío, y mi madre se entera, le dolerá incluso más que
si le maltrato a ella.
Otra forma de hacerle sufrir es hacer algo que sea
malo para mí, algo que me empeore. Como mi madre me quiere eso le dolerá.
Imagínate que ve cómo te cortas un brazo: no lo aguantaría.
Dios te ve
siempre -no como un espía sino como alguien que te quiere mucho- y sufre cada
vez que te ve hacer algo QUE HACE DAÑO A OTRA PERSONA, porque esa otra persona
es hija de Él y cada vez que te ve HACERTE DAÑO A TI MISMO, y cada vez que te ve
hacer algo QUE LE HACE DAÑO A ÉL. Por eso es bueno que todas las noches, cuando
te acuestes, hagas un repaso del día, un examen de conciencia, y pidas perdón a
Dios por esas cosas que Él ha visto y no le han gustado.
El examen de
conciencia lo puedes hacer así: ¿Cómo me he portado con Dios? ¿Cómo me he
portado con los demás? ¿Cómo me he portado conmigo mismo? Dios mío, a partir de
ahora haré el examen todas las noches. Y te pediré perdón por el daño que haya
hecho cada día de alguna de estas tres formas. Y también te agradeceré tu
compañía. ¡Recuérdamelo!, y gracias.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído.
Después termina con la oración final.
Día 20º. LUNES TERCERO (8 de
Marzo)
El pobre es el egoísta. "Hay diversas clases de pobreza
-cuenta la madre Teresa de Calcuta-. En la India hay gente que muere de hambre.
Un puñado de arroz es precioso, valiosísimo. En los países occidentales, sin
embargo, no hay pobreza en ese sentido. Nadie muere de hambre y ni siquiera
abundan los pobres como en la India... Pero existe otra clase de pobreza, la del
espíritu que es mucho peor. La gente no cree en Dios, no reza, no ama, va a lo
suyo... Es una pobreza del alma, una sequedad del corazón que resulta mucho más
difícil de "remediar".
¿Puedes tener tú esa pobreza? Pídeles a Jesús y a
María que nunca caigas en esa pobreza de espíritu; que te ayuden a quererles
cada día más y a acudir a ellos ante cualquier necesidad, y que te ayuden a
querer a los demás. ¡Jesús, María, que no olvide rezar ni por la noche ni al
levantarme! Que sea generoso: porque el verdaderamente "pobre" es el
egoísta.
Continúa
hablando a Dios con tus palabras
Día 21º. MARTES
TERCERO (9 de Marzo)
Confesiones descuidadas. Cuentan que un obrero había
encontrado un billete de mil dólares; no le llamó mucho la atención porque en
América los billetes son iguales aunque tengan más valor y aquel papelito no le
impresionó demasiado. Se lo guardó en un bolsillo, varios días más tarde, al
pasar por un Banco, entró a preguntar cuánto valía.
Casi se desmaya
cuando se lo dijeron, pues la suma equivalía a tres meses de su
jornal...
No es raro encontrarse con gente que no sabe lo que tiene;
puede ser un cuadro de un pintor famoso, un objeto antiguo, unas monedas raras,
unos sellos valiosísimos... Cuando nos enteramos, solemos sentir una especie de
envidia. No se nos ocurre pensar que nosotros también tenemos un tesoro que
quizá no apreciamos: El Sacramento de la Penitencia. Tal vez al recibirlo
frecuentemente y sepamos que no sólo sirve para perdonar los pecados graves,
sino también los leves; que aumenta la gracia santificante y nos proporciona una
gracia especial para rechazar las tentaciones... Sin embargo, a lo mejor nos
parece que no nos aprovecha demasiado, que no nos hace mejores; que nos acusamos
una y otra vez de los mismos pecados, inútilmente... Si eso pensamos, lo más
probable es que nuestras confesiones no sean buenas. La Penitencia es un
sacramento que Jesús pagó con su vida. Debemos cuidar todo lo que tiene que ver
con la confesión.
¿Hago bien el examen? ¿Pido perdón con dolor? ¿Digo los
pecados en concreto y también los veniales? ¿Hago propósito de no volver a
cometerlos? ¿Cumplo la penitencia?
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 22º. MIÉRCOLES TERCERO (10
de Marzo)
Desagravio. ¡Señor perdónales porque no saben lo que hacen!
Estas fueron casi las últimas palabras que Jesús dijo antes de morir en la Cruz.
Dios perdona siempre que le pedimos perdón, pero desafortunadamente no todos los
hombres tienen la costumbre de pedir perdón y de terminar con cosas o actitudes
que ofendan al Señor. Ese cine que proyecta películas desaconsejadas, una
conversación salida de tono, cuando se leen noticias en las que se informa de
alguien que asesina o secuestra, cuando te enteras de alguien que roba o engaña,
cuando pasas por delante de uno de esos sitios en los que se ofende a Dios, ¿te
acuerdas de pedir perdón por esa gente que no sabe lo que hace? ¡Jesús
perdónales porque no se dan cuenta!
Coméntale a Dios con tus palabras algo de o que has leído.
Después termina con la oración final.
Día 23º. JUEVES
TERCERO (11 de Marzo)
Héroes anónimos. "Soy consciente, rezaba Newman, de
que a pesar de mis faltas, deseo vivir y morir para gloria de Dios. Deseo
entregarme completamente a Él como instrumento suyo para la tarea que quiera y a
costa de cualquier sacrificio personal".
Hoy puedes hacer tuya la oración
de Newman, converso inglés que tanto hizo por la Iglesia de su país: ¡Señor,
aunque no valga nada, aquí estoy para hacer, por Ti, lo que quieras!
Te
copio parte de un artículo de B. Tierno y te animo a que quieras ser, haciendo
favores "normales", un héroe anónimo: "Jamás pensé que estar en contacto con la
enfermedad y el sufrimiento de los demás podría hacerme tanto bien. Estando de
camillero en Lourdes, una señora, medio ciega y sin piernas, rezaba el rosario.
Como advertí preocupación en su rostro, le pregunté qué le apenaba. Ella me
respondió: "Me entristece este pobre hombre de la camilla de al lado". Se me
hizo un nudo en la garganta y pensé, ¡Dios mío! Ella sí que está físicamente mal
y, sin embargo, no piensa en sí misma.
Esta aleccionadora experiencia me
la contaba hace unos días en San Sebastián el propio protagonista, Luis, un
hombre de mediana edad que, desde hace años, junto con su esposa, asiste como
camillero voluntario a los enfermos que peregrinan a Lourdes. Tantas personas
anónimas, la mayoría donantes de sangre, como Luis, que no desaprovechan la
menor ocasión que se les presenta para ayudar según sus posibilidades, son
héroes anónimos.
Tú nos explicaste que lo que hacemos con los demás lo
hacemos contigo. Por eso trataré de ser generoso, Jesús, con los demás. En
concreto estos días de Cuaresma procuraré hacer muchos favores. Recuérdamelo,
por favor, y que sepas que los haré por amor a ti y a ellos. ¡Cada día, al
menos, un buen favor!
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 24º. VIERNES TERCERO (12 de Marzo)
Acción de Gracias.
Como sabes, cuando comemos algo, durante un rato sigue siendo lo que es, pero
pasado un tiempo pierde su identidad y lo convertimos en organismo de nuestro
cuerpo. Por eso, después de comulgar y por un tiempo aproximado de diez minutos,
tenemos a Jesús dentro de nosotros, al mismo que convertía el agua en vino, que
sanaba a ciegos y cojos, al mismo que murió clavado en la Cruz para perdonarnos
de nuestros pecados. Por eso, ¿por qué no aprovechas al acabar la Misa para
quedarte un rato sentado hablando tranquilamente con Él, que está físicamente
dentro de ti? Es el mejor momento para darle gracias por todo lo que te ha dado
en tu vida, para pedirle por tus familiares y amigos, para pedirle perdón por
tus pecados y para pedirle que te ayude a sacar adelante aquellas cosas que
necesitas.
¡Gracias, perdón y ayúdame más!
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 25º.
SÁBADO TERCERO (13 Marzo)
Saludar Sagrarios. Muchos decían a santa Teresa
que les hubiese gustado vivir en los tiempos de Jesús. Ella les respondía que no
entendía bien por qué, pues poca o ninguna diferencia había entre aquel Jesús y
el Jesús que está en el Sagrario.
Dale gracias por haberse quedado. Pero
dáselas con obras. Cada vez que haces una genuflexión delante del Sagrario, que
la hagas bien y diciéndole por dentro: ¡te amo, Jesús; gracias! Que comulgues
bien preparado y muchas veces, siempre que te sea posible. Que le visites todos
los días...
Si cuando realizas un viaje en coche, en metro, en autobús,
te fijaras en la cantidad de iglesias que dejas por el camino, te darías cuenta
de que el Señor está en muchos sagrarios que te pasan desapercibidos. Pero no
hace falta irse de viaje. Tenemos al Señor muy cerca de nosotros: en el oratorio
del colegio, en la iglesia que podamos tener al lado de casa...
Te
recomiendo un propósito: cada vez que pases cerca de una iglesia dile al Señor
en el sagrario: ¡Jesús, sé que estás ahí!; o le puedes rezar una comunión
espiritual: Yo quisiera, Señor, recibiros, con aquella pureza, humildad y
devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de
los santos.
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 26 . DOMINGO CUARTO (14 de Marzo)
Dolor
de los pecados. ¿Qué crimen tan brutal ha cometido este hombre, que ha tenido
que pagarlo con una muerte tan horrorosa?, preguntó un mahometano a un sacerdote
refiriéndose a un crucifijo que tenía en la mesa. - Él no cometió ningún crimen
-respondió éste-; era completamente inocente.
- Pues, ¿Quién lo clavó en
este madero?
- Fuimos nosotros los hombres quienes lo hicimos con
nuestros pecados -exclamó con tristeza el sacerdote.
- Ahora comprendo -
añadió lleno de compasión el mahometano- por qué tienes siempre la imagen del
crucificado.
¿Has pensado alguna vez que el pecado supone volver a
crucificar al Señor? El Señor espera, una vez que nos ha redimido, que le amemos
con obras. Y amar a Dios supone también decirle muchas veces: ¡lo siento!
Procura, cuando vayas a preparar tu confesión, pedir mucho perdón a Jesús por
los pecados, y también pídele que te dé dolor por ellos, dolor de
amor.
Si tienes a mano un crucifijo ahora, pue des hablar con Jesús en la
Cruz comentando esto; Jesús, que no me acostumbre a verte crucificado; cada vez
que vea un crucifijo trataré de acordarme de decirte: ¡Te amo!
Coméntale
a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después termina con la oración
final.
Día 27º. LUNES CUARTO (15 de Marzo)
No aceptar un
"no". "En septiembre de 1980 -cuenta la Madre Teresa de Calcuta-, estuve en el
Berlín Oriental, donde íbamos a abrir nuestra primera casa en un país bajo
gobierno comunista. Llegué de Berlín Occidental con una hermana que debía
quedarse allí para iniciar la labor. Habíamos solicitado el correspondiente
visado, pero como no nos lo habían concedido todavía, le dijeron que sólo podría
permanecer en el Berlín Oriental durante 24 horas; son muy estrictos en eso...
Así pues, nos pusimos a rezar "Acordaos" a la Virgen, y al cabo de un rato, sonó
el teléfono; no había nada que hacer: la hermana tendría que volverse conmigo...
Pero como nunca aceptamos un "no" por respuesta, seguimos rezando y, al octavo
"Acordaos", volvió a sonar el teléfono, lo cogí y una voz dijo: "Enhorabuena. Le
han concedido el visado. Puede quedarse..." Le habían concedido un visado de
seis meses, lo mismo que a otras hermanas. Al día siguiente, regresé a Berlín
Occidental, dándole gracias a la Virgen".
Madre mía, auméntame la fe y
que me dé cuenta de que las cosas que son para bien de Dios o de los demás, el
"no" quiere decir "sigue rezando". Tú siempre nos escuchas.
Continúa
hablándole a Dios con tus palabras.
Día 28º. MARTES CUARTO (16 de
Marzo)
Apostolado. ¿Cuántos amigos has acercado a Dios este mes? ¿Y este
año? ¿Y el año pasado? ¿Y en toda tu vida?
Mucha gente se piensa que
ayudar a otras personas a ser mejores cristianos es tarea de sacerdotes y
religiosos. ¡Nada más falso! Antes de subir a los cielos, Jesús dijo que
debíamos ser testigos suyos hasta los últimos confines de la tierra. Ser
testigos suyos significa hablar de Dios a nuestros amigos, invitarles a ir a
Misa para recibir al Señor, preocuparnos y ocuparnos de su salud espiritual,
animarles a ser mejores cristianos en cosas concretas, ayudarles a confesarse
con frecuencia, rezar algo con ellos, y un larguísimo etcétera.
Puedes
hablar ahora con Jesús de 3 amigos tuyos, pedirle por ellos, y ver qué puedes
hacer por ayudarles para que se acerquen a Dios.
Día 29º. MIÉRCOLES
CUARTO (17 de Marzo)
Huellas en la nieve. En Logroño; un diciembre
especialmente frío; la ciudad cubierta de nieve. El beato José María tiene unos
14 años y va camino del colegio. De pronto, algo llama poderosamente su
atención: -Pero... ¿qué es eso? ¡Son huellas de pies descalzos que se alejan! ¿A
quién pertenecerán?
A cierta distancia descubre un religioso carmelita
descalzo que se dirige a su convento, situado en las afueras de la
ciudad.
" ¡Son suyas!, se dice José María, ¡Pobre sacerdote! ¡cuánto frío
estará pasando!"
Este hecho le remueve el corazón.
"Si ese
carmelita es capaz de sacrificarse así por amor a Dios, ¿qué es lo que yo debo
hacer por Él?
Nadie se da cuenta, pero a "partir de ese momento, siente
grandes deseos de acercarse a Dios. Comienza a oír la Santa Misa y a comulgar a
diario; a confesarse más a menudo; a ofrecer todos los días sacrificios por amor
a Dios y a los demás."
Señor, y yo ¿qué deberé hacer por
Ti?
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 30º. JUEVES
CUARTO (18 de Marzo)
Presencia de Dios. La madre que tiene el pequeño en
la cuna, trabaja arreglando las cosas de la casa; plancha, limpia..., pero
siempre está pendiente del hijo. Esta madre tiene presencia del hijo, no lo
pierde de vista.
Lo mismo que esa madre podemos hacer nosotros con el
Señor. Mientras estudiamos, mientras hacemos deporte, cuando estamos en clase,
cuando vamos por la calle, a la hora de comer, al meternos en la cama, y en
todas las circunstancias en que nos podamos encontrar, son situaciones en las
que si nos empeñamos podemos hablar con el Señor, decirle una jaculatoria,
pedirle ayuda, etc...
Si no tienes concretada una jaculatoria para
repetir durante el día, la Cuaresma es buen momento para hacerlo, porque así el
señor se sentirá más acompañado y más querido. Alguna jaculatoria puede ser:
¡Jesús te amo!, ¡Señor, perdóname porque soy un pecador! Y los días anteriores
ya han salido buenas ocasiones para decir jaculatorias: al ver un crucifijo,
visitar sagrarios cuando pasas cerca de una iglesia, al hacer un sacrificio,
cuando te vienen a la cabeza excusas para no mortificarte, cuando ves que actúas
con la ley del gusto.
Puedes hacer un poco de examen para ver cómo vas en
eso. Señor, yo quiero acordarme y decirte muchas jaculatorias durante el día;
recuérdamelo Tú. Y tú, ángel de mi guarda.
Continúa hablándole a Dios con
tus palabras
Día 31º. VIERNES CUARTO (19 de
Marzo)
Pureza. "Por defender su pureza, San Francisco de Asís se revolcó
en la nieve, San Benito se arrojó a un zarzal , San Bernardo se zambulló en un
estanque helado... Tú, ¿Qué has hecho?", escribía el beato José
María.
Así huyeron de las ocasiones, y cortaron las tentaciones los
santos. Tú, como ellos, tienes tentaciones. Madre mía, que como ellos sea fuerte
para no ponerme en ocasión de pecado (no ver la tele solo, por ejemplo) y para
cortar desde el principio las tentaciones. Cuando las tenga, rezará un bendita
sea tu pureza, y, así contigo, seré más fuerte.
Coméntale a Dios con tus
palabras algo de lo que has leído. Después termina con la oración
final.
Día 32º. SÁBADO CUARTO (20 de Marzo)
¡Qué error
compararse con los demás! Pedro había sido un hombre muy favorecido por la vida.
Había tenido unos padres cariñosos y una niñez feliz. Su mente era despierta y
siempre sacó buenas notas. Tuvo éxito en la vida y su posición social era más
que desahogada. Se casó con una mujer guapa, excelente ama de casa y buena madre
de familia; además adoraba a Pedro a quien consideraba el mejor hombre del
mundo... En resumen: Que tuvo una existencia feliz, en una atmósfera tranquila,
libre de tensiones y de frustraciones. Su vida, pues, había sido irreprochable,
gozando de una merecida buena reputación.
La vida de Juan había sido otra
cosa. Tuvo una juventud amarga, pues sus padres se llevaban mal, discutían
constantemente y amenazaban con separarse. Fuese por sus taras emocionales,
fuese porque no era demasiado inteligente, sus notas eran casi siempre malas.
Obtuvo a duras penas un título universitario casi por condescendencia, y luego
un modesto empleo, justo para malvivir. Sin posibilidades para ahorrar, temía
siempre caer enfermo o sufrir un accidente grave. Había vivido en un barrio
modestísimo, ruidoso y poco recomendable, con casas antiguas y apiñadas. Su
mujer era apática y además gruñona. Tal vez por eso Juan bebía demasiado, perdía
los nervios con frecuencia y decía palabras malsonantes.
Ambos eran
católicos y cumplían con sus deberes religiosos. Pedro iba a Misa y comulgaba a
menudo; Juan, sólo los domingos, las fiestas de guardar y algunas otras fiestas
señaladas. Dios se los llevó casi al mismo tiempo, y los dos comparecieron ante
Él para ser juzgados. Fueron ambos al Cielo, pero el juicio les deparó sorpresas
considerables. La de Pedro consistió en que no obtuvo el puesto que se esperaba.
"Sí, fuiste bueno -le dijo Dios-, pero ¿cómo no ibas a serlo? Apenas tuviste
contrariedades ni problemas. Tus pasiones eran por naturaleza moderadas y no
tuviste en tu vida fuertes tentaciones. Has sido un hombre virtuoso, sí, pero
debías haber sido un hombre santo.
Juan, por su parte, tuvo una sorpresa
todavía mayor, porque pasó por delante y quedó situado más alto. Sin duda podías
haber sido mejor -le dijo el Señor- pero, al menos, luchaste. No te compadeciste
en exceso de ti mismo y nunca tiraste la toalla. Teniendo en cuenta tus
insuficiencias y tus circunstancias, no lo hiciste mal del todo y aprovechaste
muchas de mis gracias...
Tú, ¿por quién te ves representado? El Señor nos
pide que seamos santos. No te compares con el resto de la gente pues puede
sucederles lo que a Juan. Jesús, que sólo me compare contigo y que te imite en
todo.
Continúa
hablándole a Dios con tus palabras
Día 33º. DOMINGO
QUINTO (21 de Marzo)
Perdonar siempre. Un día, la Madre Teresa de
Calcuta, encontró sobre un montón de basura una mujer moribunda que le dijo que
su propio hijo la había dejado abandonada allí. La Madre la recogió y la llevó
al hogar de Kalighat. Aquella mujer no se quejaba de su estado sino de que
hubiera sido su propio hijo quien la dejó allí. No podía perdonarle... La Madre
Teresa, que quería que aquella mujer muriese en gracia de Dios, trataba de
convencerla:
¿Debe perdonar a su hijo? le decía. Es carne de su carne y
sangre de su sangre... Sin duda hizo lo que hizo en un momento de locura y ya
estará arrepentido... Pórtese como una verdadera madre y perdónelo... Si ha
pedido a Dios que le perdone sus pecados debe perdonar el que su hijo cometió
con
usted. Si lo hace, Dios recompensará su generosidad con un lugar en el
Cielo. La mujer se resistía, pero la gracia terminó venciendo. -Le perdono, le
perdono... dijo por fin llorando. Poco después moría.
Dios mío, dame
gracia y amor para perdonar siempre: que ningún día me acueste guardando rencor
a alguien, aunque me parezca que tengo motivos. ¡Me has perdonado Tú a
mí!
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has leído. Después
termina con la oración final.
Día 34º. LUNES
QUINTO (22 de Marzo)
Dolor de los pecados porque pensaba en ti. "¡Qué
dolor de muelas! No puedo estudiar, ni leer, ni jugar, y ni siquiera puedo
dormir ", se quejaba desconsoladamente. Alguna vez habrás tenido dolor fuerte de
algo, ¡qué pesadilla!
Pues bien, el dolor de los pecados NO es así. Para
perdonarnos en la confesión Dios nos pide dolor, y este dolor consiste en tres
cosas: 1) reconocer que se ha pecado voluntariamente; 2) desear no haberlo
hecho; 3) querer no volver a hacerlo y, para ello, poner los medios
oportunos.
Es bueno que fomentes y busques el dolor de ¡os pecados. Cristo,
como Hombre que era, padeció todos los sufrimientos de su Pasión hace muchos
siglos. Pero como Dios es eterno, no tiene tiempo: no hay para El un antes y un
después. Todo está presente ahora delante de El. Es igual el año 580 que el 1990
o el 3150.
Y en el año 30, cuando cargó con la cruz, y le atravesaron sus
manos y pies con clavos, etc., tenía presente en su cabeza divina todo lo que yo
-y cualquier otro hombre- hacemos ahora y en cualquier otro momento de la
historia. Por eso en el año 30 PENSABA EN TI, Y TU ESTABAS PRESENTE EN LA
PASIÓN.
Dame, Señor, dolor de mis pecados. Dolor de amor. Lo que yo hago
te afecta. Tú pensabas en mí en tu pasión. Y cada día, en cada misa, renuevas tu
pasión. Y la renuevas pensando en mí. Gracias, y auméntame el dolor de mis
pecados
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 35º. MARTES QUINTO (23 de
Marzo)
¿Puedo ayudarte en algo, Dios mío? En una obra del escritor
brasileño Pedro Bloch encuentro un diálogo con un niño que me deja literalmente
conmovido.
- ¿Rezas a Dios? - pregunta Bloch.
- Sí, cada noche -
contesta el niño.
- ¿Y qué le pides?
- Nada. Le pregunto si puedo
ayudarle en algo.
Y ahora soy yo quien me pregunto a mí mismo qué sentirá
Dios al oír a este chiquillo que no va a Él, como la mayoría de los mayores,
pidiéndole dinero, salud, amor o abrumándole de quejas, de protestas por lo mal
que marcha el mundo, y que en cambio, lo que hace es simplemente ofrecerse a
echarle una mano, si es que la necesita para algo.
Que muchos días le
reces así a Dios.
Coméntale a Dios con tus palabras algo de lo que has
leído. Después termina con la oración final.
Día 36º. MIÉRCOLES
QUINTO (24 de Marzo)
Sé fiel en lo poco. Plinio, un escritor romano de la
antigüedad, cuenta que unos sicarios asesinaron a un hombre que tenía un perro.
El perro, que se había quedado sin amo, permaneció junto al cadáver de su amo
muchos días, para impedir que las aves de rapiña o las fieras carroñeras lo
devorasen.
Habla también de otro perro de un ciudadano romano condenado a
muerte, que no quiso alejarse de la cárcel donde estaba preso su amo. Hasta
después de¡ suplicio -añade- permaneció junto al cadáver, manifestando su dolor
con tristes ladridos. Y cuando el cuerpo del amo fue arrojado al Tíber, se lanzó
también al río, donde le vieron emplear todas sus fuerzas para impedir que se
hundiera el cadáver.
Es el instinto de los animales. No podemos hablar de
auténtico amor. Pero da la impresión de que hasta las criaturas irracionales nos
dan lecciones, nos exhortan a dar gracias, a amar y ser fieles a los
demás.
¿Eres tú fiel en lo poco? ¿Hablas mal de alguien que no está
presente? ¿Cuándo quedas en algo, lo cumples? ¿Dices siempre la verdad, aunque
sea en tonterías? ¿Engañas en el juego? Señor, que sea fiel en lo poco, que sea
fiel a los demás y a Ti.
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 37º. JUEVES QUINTO (25 de Marzo)
Gracia. Hace
unos años dos amigos que estaban haciendo vela cerca de Bakio fueron llevados
por una corriente mar adentro. Tan solo uno de ellos llevaba chaleco salvavidas
y éste preguntó a su amigo: "¿Estás en gracia?". El otro reconoció que no, y el
primero le dio su salvavidas porque él tenía a Jesús en el alma: Si se ahogaba
iría al Cielo.
¿Te das cuenta de lo importante que es estar en gracia,
como este chico que se arriesgó a morir ahogado para que su amigo pudiese vivir
con Jesús en el alma?
Jesús dijo que Dios vive en el alma que está en
gracia: vive conmigo ayudándome, dándome luz para entender, fuerza para luchar y
vencer, deseos buenos, amor y comprensión, etc. Viviendo Dios en mí, Dios me da
una vida nueva y distinta. Por eso, vivir en gracia es lo más importante: porque
es vivir con Dios.
Pide que tus amigos y familia vivan siempre en gracia
de Dios.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día
38º. VIERNES QUINTO (26 de Marzo)
Desanimarse es una tontería. Escucha el
consejo que da el barrendero a Momo: "Cuando barro, las cosas son así: a veces
tienes ante ti una calle larguísima. Te parece tan terriblemente larga que crees
que nunca podrás acabar. Y entonces te empiezas a dar prisa. Cada vez que
levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más
todavía, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante...
Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez ¿entiendes? Sólo hay que
pensar en el paso siguiente.... entonces es divertido... de repente uno se da
cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle."
Ser santo, amar
mucho a Dios... cualquier meta se alcanza siempre. Consiste en dar un paso cada
día; por eso, no te desanimes nunca: haz bien hoy las pequeñas cosas de¡
día.
¡Qué no me desanime, Señor, que es una tontería! Poco a
poco, con pequeños pocos, conseguiré hacer realidad las cosas grandes que quiero
- y Tú también quieres - en mi vida.
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras
Día 39º. SÁBADO QUINTO (27 de Marzo)
Cámbiate por
Jesús. Barrabás es un personaje del evangelio que no parece muy importante, pero
si nos fijamos, cada uno de nosotros estamos representados por él. Cuando
Barrabás iba a morir por haber matado a un soldado, Jesús apareció y le
cambiaron por él, y murió Jesús en vez de Barrabás. El Señor se cambió por cada
uno de nosotros para que no muriéramos a la vida del alma y para que pudiéramos
nacer de nuevo a la vida de la gracia después del pecado, nacer a la vida para
poder ir también al cielo. Todo lo que hizo fue para que tuviéramos la
oportunidad de amarle.
Y los hombres hemos pagado ese amor tuyo, Señor,
con pecados y faltas de amor. Jesús sabía que íbamos a pagarle así, que íbamos a
serle desagradecidos, y aun así decidió entregarse para que le
amáramos.
Puedes imaginarte ahora tú, cambiándote por Jesús en la Cruz de
cada día: faenas que te hacen, enfados, cosas que no te salen, pequeñas
contrariedades... y coger así tu cruz de cada día llevándola con
alegría.
Continúa hablándole a Dios con tus palabras
Día 40º.
DOMINGO DE RAMOS (28 de Marzo)
Es necesario dar Gloria a Dios. Los
discípulos "trajeron la borrica y el pollino, y pusieron sobre ellos los mantos,
y encima de ellos montó Jesús. La mayor parte de la gente desplegaban sus mantos
por el camino, mientras que otros, cortando ramas de árboles, los extendían por
la calzada. La multitud que le precedía y la que le seguía gritaba, diciendo:
¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del señor! ¡Hosanna
en las alturas!" (Mt 21, 7,9).
¡Cómo alaban a Dios! Alabar a una persona
es decirle, ¡qué bien has hecho esto!; o qué buen amigo eres; o alguna otra
afirmación por el estilo.
Alabar significa que se reconoce algo bueno
como bueno; que se valora, y que se dice a quien lo ha hecho o a quien
pertenece. Esto es un gozo para quien lo escucha y para quien lo dice (si lo
dice sinceramente, y no para sacar algún beneficio).
Alabar a Dios es una
obligación para toda criatura. Es bueno que alabes muchas veces a Dios: que le
digas lo bueno que es, que agradezcas lo bien que ha hecho esto o aquello, la
belleza del mundo, etc. Y que cuando reces el gloria, lo hagas con esta
intención.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo; como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los
siglos. Amén
Continúa hablándole a Dios con tus
palabras.