PARA ASOMARSE A LA PROFUNDIDAD DE SUS PALABRAS...


AMOR EN JESUCRISTO

     Hay en el corazón del hombre un ardor vivo, una fuerza misteriosamente activa que nos impele sin cesar, hacia la posesión de un bien, mejor sentido que demostrado, mejor adivinado que conocido.
     Esta fuerza o, si se quiere, esta centella poderosa de nuestra alma, es el sentimiento divino del amor.
    Dios lo puso en nuestro pecho al animar con su aliento la forma terrena del cuerpo humano, para que nuestros afectos, dotados de energía purísima, nunca decayesen de su origen inmortal.
    Pero, un misterio de cobardía por parte del hombre y un misterio de infamia por parte del rebelde arcángel, enturbiaron la llama clarísima del espíritu, que ascendía siempre al cielo y, desde entonces, el amor quedó convertido en fuego tenebroso, activo solamente para incendiar la tierra. Adán y Eva, después de infringido el precepto del Creador, se sonrojaron; la dulce armonía, los plácidos sentimientos de su corazón desaparecieron y los que tan felices vivían no teniendo el menor trabajo en amar al que amorosamente los había sacado de la nada, se vieron en la necesidad de amar el dolor y el llanto, la amargura y toda clase de remordimientos.
    Dejando de amar la vida, desde entonces hubiéramos quedado esclavos de eterna muerte, si no se nos hubiese prometido por el Padre de las misericordias, la resurrección infinita.
      Esta resurrección es el amor de Jesucristo...
     Haz, dulcísimo Redentor mío, que mi amor sea fuerte como la muerte y más que la muerte, para que no desfallezca ante ninguna asechanza, ni de los amores ni de los dolores de la tierra. 

El Paladín de Cristo

EL ESPÍRITU CRISTIANO

            El espíritu cristiano es el espíritu de Cristo, esto es, el alma de Cristo animando nuestra alma; la vida de Cristo, vivificando nuestra vida; la Soberanía de Cristo, ejerciendo su noble y adorable dominio en nuestro corazón. El espíritu cristiano es Cristo LUZ desterrando todos nuestros errores y tinieblas; Cristo BIEN arrollando todos los males; Cristo Rey gobernando, como Soberano de infinito poder, sabiduría y amor, todos nuestros pensamientos y afectos. El espíritu cristiano es Cristo venciendo en nosotros la muerte y nosotros venciéndola, unidos a Cristo. Animados de ese espíritu y auxiliados por Cristo, los mártires vencieron la muerte, arrostrando impávidos todos los suplicios y enseñando también a sus verdugos a vencerla, convirtiéndolos. Los anacoretas la vencieron asimismo, sometiendo a la ley vivificadora de Cristo todas las mortíferas insurrecciones de la rebelde naturaleza, y todos nosotros podemos vencerla, pidiendo a nuestro Rey divino que nos una a su SACRIFICIO, infundiéndonos, al mismo tiempo, aquel amor que lo llevó a dejarse clavar en la Cruz, para dejar clavada en ella eternamente a nuestra muerte. Animados del amor de Cristo, vencedor de la muerte; penetrados de aquel amor que no rehusó derramar hasta la última gota de su sangre, para darnos la inmortal vida, unidos a su Sacrificio, ¿qué tiranía, qué barbarie ni qué poder humano o infernal podrá resistirnos?

El Bien, 1907

EL NACIMIENTO DEL REY DE AMOR

      Vaticinado por los profetas, predicho por las sibilas y suspirado por todas las naciones de la tierra, nace Dios hecho hombre, en medio de una noche crudísima, en un establo, entre animales, por haber hallado cerradas las puertas de todas las casas de los hombres. En medio del silencio de la Creación y del letargo mortal en que yace el linaje humano, legiones de ángeles, que rasgan las tinieblas morales y materiales del mundo, entonan sobre las colinas de Belén un cático de gloria y, pronto, al himno angélico, responde el alborozo de los pastores que, avisados celestialmente, corren a rendir al ETERNO Y RECIÉN NACIDO NIÑO sus homenajes de adoración. Aquel fue el primer culto público solemne tributado a nuestro DIVINO REY por la Corte de Cristo. En aquella noche, el cielo y la tierra concertaron sus melodiosas alabanzas, y en los abismo, donde moran los réprobos, debió Satanás sentir un terror singular, un tormento más misterioso que todos los hasta entonces experimentados. La alegría de aquella noche, que ha atravesado todos los siglos cristianos, ha resonado y resuena aún en todos los países, y hoy se canta la venida al mundo de nuestro Salvador en todos los idiomas. Con razón resuenan los himnos de adoración a Cristo, desde los Urales a Finisterre y desde los Andes al Himalaya, pues su nacimiento ha venido a disipar todas las tinieblas, a endulzar todas las amarguras, a romper todas las cadenas  y a domar todos los monstruos que han afligido hasta el día a la humanidad. (Dic. 1887)


Así como el Verbo, movido de su infinita nobleza y piedad, encarnó, esto es, se unió como persona divina a la naturaleza humana, previo el virginal e inmaculado fiat de María, Jesucristo se encarna sacramentalmente en cada uno de los fieles que, admitidos a su convite eucarístico, lo aposentan con reverencial cariño en su corazón. La comunión, en realidad, no es otra cosa que la prolongación del misterio de la Encarnación o la inmanencia sacramental de N.S. jesucristo en los fieles. Así, con este misterio de infinita humildad, sabiduría y amor, Dios ha querido, en cuanto está de su parte, imposibilitar de separársele al hombre, así Cristo, imposibilitando amorosamente al hombre de separársele, recobra o restaura dulcísimamente en él su adorabilísima Soberanía. Que Cristo recobra su soberanía sobre el hombre individual y sobre le hombre social, lo canta la Iglesia en la fiesta solemnísima del Corpus, cuando dice: "A Cristo Rey, Dominador de las naciones y Vivificador de las almas, venid, adorémosle": La Iglesia es la humanidad unida eucarísticamente a Cristo y Cristo vivificando sacramentalmente y rigiendo jurisdiccionalmente a la humanidad. (Jul. 1905)

NINGUNO PUEDE SERVIR A DOS SEÑORES


"El que habla verdad en todas sus palabras; el que es amor nunca desmentido en sus obras; el que nace pobre para enriquecer el alma e inundar de bienes celestiales el corazón de los pobres; el inocente en quien triunfan todos los inocentes; el perseguido que conforta a todos los perseguidos; el artesano que da ejemplo de laboriosidad a todos los artesanos..., Jesús, nuestro Creador infinito, nuestro Libertador omnipotente, nuestro cariñosísimo Padre y nuestro generosísimo Hermano, dirigiéndose a los que en su afán de poseer perecederas riquezas olvidan la providencia de Dios y desdeñan acaudalar virtudes, les dice estas palabras: "No queráis atesorar para vosotros tesoros en la tierra, donde el orín y polilla los consumen y en donde los ladrones los desentierran y roban, mas atesorad para vosotros tesoros en el cielo... Ninguno puede servir a dos señores... No podéis servir a Dios y a las riquezas... No os acongojéis diciendo, qué comeremos o qué beberemos o con qué nos cubriremos? Porque los gentiles se afanan por estas cosas y vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad, pues, primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas...". ¡Cuántos cristianos, en vez de buscar el reino de Dios y su justicia, que es lo que únicamente puede hacer la felicidad del hombre sobre la tierra, viven afanados, buscando las añadidura, es decir, los intereses materiales, sin cuidarse para nada del reino de Dios y de su ley fecunda, próvida, paternal, indefectiblemente dulce y equitativa!
La fiebre de los intereses materiales, de esos intereses miserables y perecederos que el orín corrompe y que los ladrones roban, reina despóticamente sobre el mundo. Dónde está la fe en la palabra omnipotente de Dios? El que cria y alimenta los insectos y los pajarillos y viste con magnificencia incomparable los lirios del campo, dejará perecer a los que, puesta inquebrantablemente en El su confianza, aman su justicia y le aclaman dentro de su corazón, adorado Rey de los siglos? Imposible. Y, sin embargo de tan clara y consoladora imposibilidad, la mayor parte de los hombres, como que no viesen la demostración diaria de la Providencia que mantiene a todas las criaturas, postergan a Cristo y su reino de libertad en la justicia, por Belial y su reino de iniquidad y tiranía.

El Bien, 1870.

HACER BIEN

 
"Hacer bien es decir la verdad, cuando la mentira pone
tinieblas y confusión en las almas.
 Hacer bien es proclamar amor, cuando siembra división
en los corazones el odio.
 Hacer bien es dirigir palabras de salud a los que quieren
adormentar el áspid infernal de la prevaricación para darles muerte.
Hacer bien es señalar a los distraídos e ignorantes los
abismos que está abriendo a sus pies la falsa ciencia.
Hacer bien es orar, socorrer al prójimo y consolar a los
que están tristes.
Hacer hien es disipar las nieblas del error y de la duda,
cuando hay quien prepara, a favor de la oscuridad, mortales emboscadas.
Hacer bien es proteger la sencillez de la inocencia contra
la perfidia.
Hacer bien es unirse en comunidad de oraciones, de
buenas obras y de sacrificio todos los que se aman.
Hacer bien es acudir a la defensa de la virtud, cuando el
crimen levanta públicos altares a la infamia.
Hacer bien es volar al auxilio de los que están en peligro. Hacer bien es fortalecer a los débiles.
Hacer bien es, finalmente, trabajar en asociar el mayor
número posible de cristianos para que CRISTO, DIVINO REDENTOR de todos los hombres reine amorosísimamente sobre todos sus redimidos" 

El Bien, 1869.

JESUCRISTO ES DIOS QUE BAJÓ DEL CIELO


Jesucristo es Dios que bajó del cielo, tomó nuestra naturaleza, nos redimió con su sangre y permanece sacramentalmente con nosotros, para modelarnos o conformarnos a su imagen, transubstanciarnos místicamente en sí mismo y hacernos cuerpo de su sacratísimo cuerpo, alma de su gloriosísima alma, luz de su luz, vida de su vida... Y el CORAZÓN DE QUIEN hizo y hace diariamente el milagro de la transubstanciación mística de la humanidad, ha sido y es todavía injuriado y de mil insolentísimas maneras escarnecido! Y el Sol de amor que atraviesa los más tenebrosos abismos, derritiendo en sus profundidades las cordilleras de hielo, en cuyas bases yacen sepultados millones de almas, ha sido y es todavía odiado de muerte! Diez y nueve siglos ha resonado con el sarcasmo del idólatra, con las blasfemias del hereje y con el ultraje del sacrílego, y el sarcasmo, la blasfemia y el sacrilegio continúan resonando todavía! Sin embargo, el diluvio de iniquidad no ha podido ni podrá, ¡oh Rey de virtud infinita! llegar a la altura de vuestra caridad. El orbe, que sustenta a los que os aborrecen, subsiste por vuestro amor, luego, vuestro amor es más poderoso que todos los odios. Amor omnipotente, Amor vencedor de todos los gigantes de soberbia y de hipocresía, de crueldad y de seducción; Amor infinito, sostened, en medio de la general frivolidad de unos y del vergonzoso desmayo de otros, a los que combatimos por el triunfo de vuestra Soberanía. Suscitad Apóstoles de vuestro derecho que, de día y de noche y en todas partes, promuevan, en presencia de los odios, locuras, furores y crímenes del mundo, vuestro dulcísimo triunfo, ¡oh AMOR DE AMOR! 
(Jun. 1911).

EL ESPÍRITU CRISTIANO

El espíritu cristiano es el espíritu de Cristo, esto es, el alma de Cristo animando nuestra alma; la vida de Cristo, vivificando nuestra vida; la Soberanía de Cristo, ejerciendo su noble y adorable dominio en nuestro corazón. El espíritu cristiano es Cristo LUZ desterrando todos nuestros errores y tinieblas; Cristo BIEN arrollando todos los males; Cristo Rey gobernando, como Soberano de infinito poder, sabiduría y amor, todos nuestros pensamientos y afectos. El espíritu cristiano es Cristo venciendo en nosotros la muerte y nosotros venciéndola, unidos a Cristo. Animados de ese espíritu y auxiliados por Cristo, los mártires vencieron la muerte, arrostrando impávidos todos los suplicios y enseñando también a sus verdugos a vencerla, convirtiéndolos. Los anacoretas la vencieron asimismo, sometiendo a la ley vivificadora de Cristo todas las mortíferas insurrecciones de la rebelde naturaleza, y todos nosotros podemos vencerla, pidiendo a nuestro Rey divino que nos una a su SACRIFICIO, infundiéndonos, al mismo tiempo, aquel amor que lo llevó a dejarse clavar en la Cruz, para dejar clavada en ella eternamente a nuestra muerte. Animados del amor de Cristo, vencedor de la muerte; penetrados de aquel amor que no rehusó derramar hasta la última gota de su sangre, para darnos la inmortal vida, unidos a su Sacrificio, ¿qué tiranía, qué barbarie ni qué poder humano o infernal podrá resistirnos?

El Bien, 1907

¡Qué noble, qué espléndida, qué infinitamente adorable es la bondad de Dios en su venida al mundo!...         

Véase cómo Jesucristo se nos da a Sí Mismo, uniendo su persona divina a nuestra naturaleza humana; se nos da a Sí mismo, naciendo, esto es, haciéndonos partícipes del honor y de todos los portentos de alegría de su nacimiento; se nos da a Sí Mismo, en la última Cena que celebró con sus apóstoles, instituyendo el doble Sacramento de la Eucaristía, en el que nos entrega su cuerpo y sangre, su Humanidad y Divinidad sacratísimas, y el del Orden, perpetuador de su Soberanía en el mundo; se nos da a Sí Mismo, muriendo en precio de nuestra redención y se nos da, finalmente a Sí Mismo, abriéndonos las puertas del cielo y erigiendo millones de tronos, junto a su trono, de los que ha dado, está dando y dará posesión a todos los debidamente agradecidos a la repartición de sus inagotables beneficios...
Tal donación de Sí Mismo la efectúa también continuamente por medio del Sacramento Eucarístico. Por tal Sacramento, Jesucristo nos comunica todos los bienes, no sólo necesarios para la vida temporal individual, sino también para la vida social, temporal y eterna.

           
El Bien

LA UNIÓN

           

Así como el Verbo, movido de su infinita nobleza y piedad, encarnó, esto es, se unió como persona divina a la naturaleza humana, previo el virginal e inmaculado fiat de María, Jesucristo se encarna sacramentalmente en cada uno de los fieles que, admitidos a su convite eucarístico, lo aposentan con reverencial cariño en su corazón. La comunión, en realidad, no es otra cosa que la prolongación del misterio de la Encarnación o la inmanencia sacramental de Nuestro Señor Jesucristo en los fieles. Así, con este misterio de infinita humildad, sabiduría a amor, Dios ha querido, en cuanto está de su parte, imposibilitar de separársele al hombre; así Cristo, imposibilitando amorosamente al hombre de separársele, recobra o restaura dulcísimamente en él su adorabilísima Soberanía. Que Cristo recobra su soberanía sobre el hombre individual y sobre el hombre social, lo canta la Iglesia en la fiesta solemnísima del Corpus, cuando dice: "A Cristo Rey, Dominador de las naciones  y vivificador de las almas, venid, adorémosle.

El Bien,julio 1905

MI TESORO

            Dadme todas las minas de plata y oro y todos los criaderos de perlas y diamantes; dadme el dinero de todos los Bancos y las coronas de todos los reinos e imperios de la tierra; dadme más, dadme el dominio de todos los seres del universo, el gobierno del sol, de la luna, de las estrellas y de todas las gigantescas fuerzas que regulan en el espacio las órbitas de innumerables mundos, y lejos de estar contento, me siento pobre, débil... Yo necesito un tesoro que me aliente, que me vivifique, que me rescate del misterioso cautiverio que sufro, que me libre de todas mis necesidades, que acalle mis suspiros, que me penetre de luz inextinguible, que apague mi sed insaciable, que me inunde, como un océano, de vida, de hermosura y de dulzura inmortal.
           ¿Dónde existe ese tesoro? Ese tesoro de valor infinito, único que puede satisfacer todas las aspiraciones y ansias de mi corazón y de todos los corazones que, como el mío, se sienten hambrientos y sedientos de soberana luz y de inalterable contento, no lo produce la tierra. Ese tesoro es Jesucristo, descendido del cielo, para repartir los bienes de su Esencia, Presencia y Omnipotencia al linaje humano, aliviándole en sus trabajos, socorriéndole en sus necesidades espirituales y materiales, enriqueciéndole con sublimes virtudes y gracias, para coronarle y hacerle partícipe finalmente de su misma infinita vida, felicidad y gloria.

El Bien,agosto 1902

LA EUCARÍSTIA

            "El Sacramento de la Eucaristía, que es el Sacramento de los Sacramentos, no sólo es la continuación de la vida de N. S. Jesucristo sobre la tierra, sino también la comunicación continua de esa vida a los individuos y a la sociedad. En efecto, el Reparador de nuestra original ruina, el Prometido a Adán y Eva, el Bendito entre todas las gentes, anunciado a Abraham y a Isaac..., el Rey de los judíos, perseguido de muerte por Herodes y mandado crucificar por Pilato, vive sacramentalmente entre nosotros... y vivirá, vivificando individuos y naciones, hasta la consumación de los siglos. El lo dijo antes de subirse al cielo, y lo dice y lo dirá todos los días, por boca de sus ministros, para que no desfallezcan sus creyentes: Ecce ego vobiscum sum omnibus diebus, usque ad consummationem saeculi (Mt 28, 20).
            Antes de su resurrección había dicho asimismo a los Apóstoles: Yo soy la vida, y esta afirmación la prueba, no solamente perdonando los pecados, devolviendo la salud a los enfermos y resucitando los muertos, sino también RESUCITÁNDOSE A SÍ MISMO, enterrando a todos los que durante cuatro mil años habían sido los verdugos de la verdad, del bien y de la libertad por la que suspiraba el universo y, sobre todo, haciendo salir del caos de corrupción y horror en que se revolvían el paganismo y el fariseísmo, un mundo nuevo de luz, de inocencia y de amor todo celestial.
            Ved cómo se aman los cristianos, exclamaban los idólatras, fascinados en medio de sus odios, por la práctica de una virtud que ellos no conocían, y ese amor que tan extraordinaria sorpresa causaba a los gentiles, no era otra cosa más que el cumplimiento del mandato de Jesucristo a sus discípulos y a todos los fieles, al darnos sacramentalmente, con su cuerpo y sangre, su misma vida. Esta vida sacramental de Cristo es la que efectúa la unidad de alma y corazón entre los primeros fieles, en cuya virtud, los ricos ponen sus bienes a los pies de los apóstoles, y los apóstoles y los mártires se desprenden de más que de sus bienes materiales, pues, uniendo su sacrificio al de nuestro Divino Maestro, ponen a los pies del Eterno Padre, con los trofeos del infierno y del mundo vencidos, la corona del imperio universal".

El Bien, julio 1889

NAVIDAD

  • "Cristo nació en medio de la más pavorosa indiferencia del mundo" (dic. 1915)
  • "Allí (en Belén), rechazado de la sociedad humana, nació... el sol que venía a disipar las sombras de muerte que envolvían el linaje humano" (dic. 1888)
  • "Ha nacido un Rey (...) Este Rey ha nacido, haciéndose una Madre nueva, siempre Virgen invulnerable" (1917, dic)
  • "El Verbo divino se dejó ver en esta dulce condición de niño, para conseguir el amor de todos los hombres".(1904, sep.)
  • "Cristo se hizo hombre para hacer a todos los hombres UNO consigo mismo". ( 1904, jul)
  • "Cristo, por amor, nació pobre, pero, a pesar de su oscuridad e indigencia, fue visitado por monarcas en su misma cuna". (P.C., 71)
  • "Dios, al hacerse hombre, se hizo pobre o más que pobre, siervo de los siervos de los pobres". (1878, ag.)
  • "Dios hecho niño busca albergue en nuestros corazones". (1873, dic.)
  • "Se celebra el Nacimiento del Eterno nacido en el tiempo, del Todopoderoso, nacido en la suma debilidad".( 1915, dic.)
  • "¡Oh dulce Niño! ¡Oh Amor divino humanado! Tú derramas torrentes de luz, de vida y de alegría en el universo". (1894, ene.)
  • "Ha nacido un Rey que, sin dejar su trono eterno, ha venido a la tierra a fundar un reino de verdad, de virtud y de bien". (1917, dic.)
  • "Cuando el Rey del cielo hecho hombre, se dignó nacer en la cueva de Belén, los pastores se apresuraron a rendirle, juntamente con sus corazones, los obsequios que su pobreza les permitía". (1879, nov.)
  • "Un establo fue el palacio elegido para recibir el Rey del cielo los supremos homenajes de los grandes y pequeños de la tierra". (1881, dic.)
  • "Nació, brotando como un rayo de luz, de la Estrella Inmaculada María, el Sol que venía a disipar las sombras de muerte que envolvían al linaje humano". (1888, dic.)
  • "El Hijo de Dios ha querido mostrarse al hombre bajo la forma de un gracioso niño, a fin de ganar más pronto y fuertemente su corazón". (1917 sep.)
  • "Al hacer nuestro Divino Bien, Jesús, su entrada en el mundo, se abrieron los cielos y torrentes de luz y arrobadora armonía inundaron el espacio" ( 1888 dic.)

SOMOS FAMILIA DE CRISTO
       
De Cristo es la tierra y cuanto en ella se contiene; de Cristo es el universo con todos sus moradores. Esta afirmación cuenta ya tres mil años de fecha. En efecto, de Cristo, vaticinado Dueño del orbe y de todas las cosas por David, somos todos los hombres. De Cristo es nuestro cuerpo; de Cristo nuestra alma, nuestras potencias, nuestros sentidos, nuestros bienes intelectuales, morales y materiales, nuestra salud y nuestra vida.
        Todos los cristianos somos familia sobrenatural de Cristo, familia creada, no de la nada, sino de su misma sacratísima sangre. Somos la familia de su amor en el tiempo y nos ha prometido hacernos en la eternidad la familia de su gloria. Siendo esto así, ¿por qué no hemos de vivir amándonos aquí todos, como hermanos, formando un corazón, con su Corazón de Padre y Rey?

El Bien, sept. 1915

LA HERMOSURA DE LAS ALMAS

Toda la hermosura de las almas dimana de la belleza infinita, de la celeste hermosura del corazón de Dios. Nada hay en el cielo, nada en la tierra que no haya recibido el ser y la perfección de su Divino Amor, de ese Espíritu todo dulzura, todo sabiduría, todo pureza, todo omnipotencia, todo inmutable santidad. Las más íntimas alegrías de las criaturas, ¿qué otra cosa son, sino destellos misteriosos del BIEN sublime que hace sentir Dios a las almas? Los cantos sagrados de la fe, esos himnos con que la Iglesia celebra los misterios de la vida de nuestro Creador y de nuestro Redentor, ¿son por ventura, más que una tenue vibración o débil eco de las eternas armonías? Cánticos de paz, melodías dulcísimas, coros de santa acción de gracias se oirían sin cesar en la tierra, si los hombres, conociendo el sacramento de la bondad de Dios, tratasen de acercarse cada día más a la felicidad de la divina adoración. ¿No está, por ventura, en medio de nosotros el LIBERTADOR de nuestro corazón, el Rey de todos los encantos de la virtud, el BIENHECHOR generoso que nos llama tiernamente desde el Tabernáculo del altar, para hacernos inefablemente ricos? ¿Por qué infeliz misterio estamos, sin embargo, tan sordos a su cariñoso llamamiento?
        Poco menos hermoso que los ángeles fue creado el hombre. Colocado a la cabeza de todas las criaturas, dominando pacíficamente sobre todos los seres del universo, brillando pura la luz de su pensamiento, latiendo tranquilamente dichoso su corazón, ¿por qué no supo conservar tal rey su corona de inocencia? ¿cómo perdió tal monarca las delicias de su feliz imperio de tan bendecida dominación?
        Lloremos el día en que la serpiente pudo hincar su diente venenoso en el corazón de nuestros primeros padres; lloremos la hora en que la ingratitud humana alzó su frente rebelde ante el amor de Dios. El pecado del hombre introduce la esclavitud y la muerte en el mundo...
        ¿No habrá un Resucitador? ¿No habrá un Médico de sabiduría divina que prescriba remedios que curen al hombre su profundo mal? ¿Será convertido el mundo en vasto campo de batalla, en teatro de horrorosos suplicios, en tumba inmensa de la descendencia de Adán? ¿No habrá luz para el ciego, misericordia para el caído, vigor para el débil, salud para el enfermo y perdón para el arrepentido? Sí, luz y misericordia, vigor y regalos de amor divino hay para la criatura arrepentida después de haber sido engañada por el infernal tentador que le arrebatara el paraíso. Hay más, hay también una corona mil veces más brillante que la que ciñera el hombre antes de su pecado, hay la corona de justicia prometida a los redimidos valientes, a los que, sacados de las garras del demonio siguen esforzadamente la bandera del celestial VENCEDOR, del divino REY DEL CIELO Y DE LA TIERRA, nuestro misericordiosísimo REDENTOR, JESUCRISTO. A este REY, no sólo restaurador de nuestra arruinada soberanía, sino también Resucitador de nuestra vida, que da la victoria a todos los que por El combaten y eleva a príncipes a los que con fidelidad le sirven; a este Rey, sacramentalmente instalado en  medio de nosotros hasta la consumación de los siglos, para animarnos en todos los desfallecimientos, fortalecernos en todos los peligros y coronarnos, después de la batalla con los laureles que crecen en la Sión bendita, a este Rey aclamamos..."

El Bien 1871, n.17.

CRISTO REINA :
  1. “Cristo reina ha de ser el credo de nuestra vida...”
  1. “Cristo reina  expresa una verdad inmensa y eterna, porque Cristo es REY más allá de la creación y de los siglos”
  1. “Cristo reina este grito es el grito del bien contra el mal, de la verdad contra el error, de la libertad contra la tiranía, de la justicia contra la iniquidad, del honor contra la infamia y del derecho contra la fuerza”
  1. “Cristo reina pronuncian nuestros labios; CRISTO REINA escriben nuestras plumas; CRISTO REINA han de hacer resonar en todas partes nuestras obras.”
  1. “Cristo reina, este grito entraña una profesión de invencible amor de Dios y de sus semejantes”


CRISTO ES REY

  1. “Cristo es Rey más allá de la creación y de los siglos” 
  2. “Cristo, como Creador y Redentor de todos los hombres, es nuestro es nuestro indiscutible e indestronable Rey y todas sus criaturas le debemos homenaje”      
  3. “Cristo, Dios y hombre verdadero es Redentor del linaje humano y, como tal, Rey infinitamente Bienhechor de todos los hombres, sus hermanos”      
  4. “Cristo, Sol de justicia, es el Rey de la luz inmensa, de la infinita Verdad, del Bien, de la salud, e la virtud y de la hermosura”     
  5. “Hay que acudir al REY DE LA VIDA INVIDIDUAL, NACIONAL Y ETERNA y esta necesidad la tienen las naciones, lo mismo que los individuos” 
  6. “Cristo es REY de infinito AMOR”    
  7. “Cristo es REY de AMOR que permanece entre nosotros derramando las maravillas de su bondad y poder sobre la tierra” 
  8. “Sólo Cristo es el Rey todo amor y solicitud celestial, que día y noche se sacrifica en todo el mundo, por el bien temporal y eterno de la humanidad”    
  9. “Cristo es Rey, y su Soberanía es la única que puede darnos PATERNAL AMPARO, INCORRUPTIBLE JUSTICIA, ORDEN ESTABLE, PAZ VERDADERA, MUTUO Y UNIVERSAL AMOR”
  10. “Cristo tiene perfecto derecho a ser adorado como Padre y REY por la humanidad redimida”
  11. “Hemos de aclamar y hacer aclamar a Cristo REY, con todas las energías de nuestra alma, con todos los latidos de nuestro corazón y con todas las respiraciones de nuestra vida”           
  12. “Jesucristo, te aclamo mi REY, te adoro con toda mi alma, con todo mi corazón, con todo mi ser…”
LA EUCARISTÍA

  1. “El altar es el eje moral del mundo, pues éste, sin tal punto de apoyo, se derrumba al abismo”. 
  2.  “Cristo, no se contentó con probarnos el BIEN de su infinito amor, haciéndose hombre, por medio del  misterio e la Encarnación, sino que puso el sello a su bondad, coronando el misterio de su unión a nuestra naturaleza, con el misterio eucarístico”
  3. “Cristo mora en el sacramento de la vida y se complace desde allí en derramar sobre las almas tesoros de infinita bendición”      
  4. “Cristo en la eucaristía es nuestro Sumo Bien y Bienhechor infinito. Con Cristo en su corazón no hay pobre que no se sienta dichoso y, por consiguiente, celestialmente enriquecido; con Cristo en su corazón, no hay rico que no se sienta hermano del pobre y, por consiguiente, administrador e los bienes que Dios le ha dado a favor de su hermano indigente”        
  5. “CRISTO VIVE Y REINA y… nos espera en le tabernáculo para manifestarnos su gloria y dar a todos los que le adoran, invencible valor”    
  6. “Cristo resucitado y elevado triunfalmente a los cielos, no nos ha abandonado, SE HA  QUEDADO CON NOSOTROS”. 
  7. “Es preciso volver los ojos al Sagrario; allí está la vida” 
  8. “La Presencia Real de N. S. Jesucristo en la Eucaristía es un dogma de fe y es, al mismo tiempo, una visible irradiación perenne de infinito amor”. 

EDUCACION

  1. “No hay más que un Maestro, conocedor de todas las ciencias, disipador de todos los errores de todos los entendimientos, irradiador sobre todos los corazones de los inefables esplendores del bien”
  2. “No se puede dar enseñanza si no se comunica verdad”
  3. “La educación puede considerarse de algún modo como una segunda creación”
  4. “El bien de la sana educación es el bien supremo de la vida, lo mismo para los individuos que para los pueblos”
  5. “La educación que esclarece el entendimiento, a la vez que vigoriza y hermosea el corazón, es evidentemente la EDUCACIÓN DE LAS EDUCACIONES”
  6. “El alma de la educación, es decir, el principio que debe inspirarla y presidirla, es la religión”  
  7. “Conocer a Cristo, aproximarse a Cristo, adorar a Cristo y darle a conocer para que sea universalmente adorado, es la EDUCACIÓN DE LAS EDUCACIONES”
  8. “La cuestión de la enseñanza es, la cuestión más vital del mundo, porque no hay operación en la esfera de la actividad humana, que no se presuponga como base o móvil”

EL REINO DE DIOS

  1. “¡Cuántos cristianos, en vez de buscar el reino de Dios y su justicia, que es lo que únicamente puede hacer la felicidad del hombre sobre la tierra, viven afanados buscando la añadidura, es decir, los intereses materiales, sin cuidarse para nada del reino de Dios y de su ley fecunda, próvida, paternal, indefectiblemente dulce y equitativa!”
  1. “...sólo dentro del Reino de Dios está el verdadero progreso, está la libertad, la paz, está la fraternidad y está, en fin, la añadidura...”
  1. “... en promover el triunfo del reino de Dios en la sociedad, está el triunfo temporal y eterno de nosotros mismos”
  1. “... buscad el reino de Dios, esto es, haced que Dios reine en vuestro corazón, por medio de vuestra filial confianza en su bondad y de vuestra acrisolada fidelidad a su amor, y veréis cumplirse espléndidamente las divinas promesas”
  1. “El reino de Dios en los cielos no puede conquistarse, sino con esfuerzo; hora es, pues, de que comprendan los católicos que el triunfo del reino de Dios, que es su propio triunfo sobre la tierra, no lo conseguirán jamás los cobardes, los egoístas o los indiferentes: Sólo los valientes serán coronados”
  1. “Somos ciudadanos del reino de Dios; la sangre de Cristo nos ha hecho libres, nobles y co-reinantes consigo...”
EL PERIODISMO
  1. "Al periodismo del error opongamos el periodismo de la verdad, al de la opinión exagerada [...] contrastémosle con opiniones templadas que guíen las inteligencias, entre pacíficas apreciaciones, a la mayor aproximación del acierto".
  2. "La prensa es hoy uno de los medios de envenenamiento intelectual y moral más espantosos; es necesario, por consiguiente, difundir el antídoto en la misma proporción y por los mismos medios con que se propaga el veneno"
  3. "Fundar y sostener un periódico que proclame la verdad y atraiga hacia ella los entendimientos, es levantar un faro de incesante luz para ahuyentar victoriosamente los pomposos disfraces de la mentira, las venenosas artes de la calumnia..."
  4. "Por la prensa han sido arrebatadas millares y millones de almas a Cristo y por la prensa hay que devolvérselas”
  5. "Son incalculable los estragos causados por la lectura de los malos periódicos y libros
  6. "A la prensa del odio, del escarnio, de la calumnia... hay que oponer, en todas partes, la prensa iluminadora, vivificadora, ennoblecedora y glorificadora de la verdad y de la virtud"
BIEN Y VERDAD
  1. “No hay verdad donde no hay bien, no hay bien donde no hay amor”
  2. “El bien nunca es estéril”
  3. “La religión es la protectora de la libertad”
  4. “Cuando se da tan pública muestra de desprecio de la religión, es necesario dar más públicos testimonios de celo por el respeto de la misma”
  5. “Es indudable que, un acto de virtud conmueve y enternece a todo el mundo, convirtiendo a todos en hermanos”
  6. “La verdad, objeto esencial de la inteligencia, y el bien, imán eterno de la voluntad, han sido y siguen siendo en nuestros días horriblemente desfigurados”
  7. “Hemos de pensar, de hablar y de obrar siempre de una manera concorde con la doctrina y con los ejemplos de la vida de Jesús”
  8. “En nombre de Cristo debemos hacer brillar inequívocamente la luz de la divina bondad”
  9. “¿Por qué no hemos de decir la verdad, toda la verdad cuando están sonando en el mundo todas las voces de la mentira?”

SACERDOTES

  1. “Sacerdotes de las misericordias de Dios… salid al encuentro de los espíritus que carecen de amor… busquémoslos con vivo celo nosotros y no lo dudéis, Cristo hará sentir de una manera celestial la virtud de nuestra salvadora misión sobre su desgracia…”
  2. “El pueblo está hambriento de verdad y sediento de justicia y el clero, por su sagrada misión, es el llamado a nutrir con alimentos de divina luz y virtud los entendimientos y corazones”.
  3. “La honra y la razón de nuestro  ministerio… es salvar a todos los hombres, conduciéndoles a la ADORACION UNIVERSAL Y ABSOLUTA DE NTRO SR JESUCRISTO.” 
  4. “Sacerdotes de Cristo, SAL DE LA TIERRA Y  LUZ DEL MUNDO, ¿qué podemos hacer más grande y más salvador que ennoblecer las almas y los pueblos, y conducirlos al conocimiento y a la adoración de nuestro Padre, Rey y Bienhechor infinito?”.  -“A los sacerdotes de Cristo”.                                                              
  5. “Sacerdotes, por vuestro altísimo ministerio sois los verdaderos ángeles de los pueblos, luz de sus tinieblas y bálsamo celestial de sus llagas.” 
  6. “A vosotros sacerdotes, ungidos del Altísimo, padres y pastores sagrados de los pueblos, a vosotros, ministros del Rey y Pontífice eterno, toca en primera línea contraponer al ejército de la blasfemia el de la adoración.”
  7. “Sacerdote de Jesucristo, ¿podrás dejar de conocer la necesidad de predicar la defensa de la soberanía de Quien eres ministro y de allegar corazones que no quieran dejarse arrebatar la HONRA DE SERVIRLE y la DICHA DE ADORARLE?”. 
  8. “Sacerdotes, asemejémonos a los apóstoles, arda en nosotros el fuego del celo por la honra y gloria de Dios, oremos, prediquemos, enseñemos, organicemos a los fieles en torno de nuestro divino Soberano.”
  9. “El clero, depositario de la palabra de Dios y administrador de sus sacramentos, ha de desterrar de las inteligencias las tinieblas que las han sublevado contra Cristo, LUZ que ilumina a todo hombre que viene a este mundo...”
  10. Sacerdotes de Cristo, vosotros habéis recibido de Dios una potestad superior a la de los ángeles, pues sois Ministros del infinito Amor, delegados del Infinito Poder, LIBERTADORES de las almas”. 
  11. “Los sacerdotes son los puestos por nuestro Pontífice y Rey eterno Jesucristo, para iluminar y vigorizar las almas y los pueblos.” 

EL SACRIFICIO DEL ALTAR

  1. El sacrificio eucarístico, en sustancia y valor es el mismo sacrificio que Jesucristo ofreció a su Eterno Padre en la Cruz por nuestra Redención”
  2. “Una sola Misa da más gloria a Dios que le dieran todos los ángeles y santos del cielo, y nos puede alcanzar merecimientos sin precio”.
  3. “Por este Sacrificio en que el Amor Infinito se inmola en el Calvario y en todos los altares del orbe católico, Cristo comunica a todos los hombres, la luz de su verdad, la fuerza y dulzura de su virtud, la vida de su Vida”
  4. “El Santo Sacrificio de la Misa es el sacrificio del amor infinito de Jesús, dando su sangre y su vida para librarnos de la opresión del mal en el tiempo y de la muerte eterna”. 
  5. “El Sacrificio del Gólgota, renovado incruentamente todos los días, en todos los países del mundo, es la suprema e inefable muestra del amor que tiene Dios a la humanidad”.
  6. “Cristo nos muestra su amor inefable, inmolándose todos los días por nosotros”.
  7. “Jesucristo, Sacerdote y Hostia se ofreció en sacrificio en el ara de la Cruz en el Calvario y se ofrece todos los días y a todas horas en la Misa, por la salvación de todos los hombres y naciones”.
  8. “Cristo se hizo hombre para hacer a todos los hombres UNO consigo mismo, y en la Misa le pedimos que nos UNA a su omnipotente Sacrificio”
  9. “Que Cristo nos una a su Sacrificio, vencedor de la muerte y de todos los males, comunicador de todos los bienes”
  10. “Cristo nos da sacramentalmente con su cuerpo y sangre su misma vida”.
  11. “Por este suavísimo sacramento, se da Jesús enteramente a cada uno de los hombres; les da su cuerpo, su alma, su sangre y su divinidad; y cada uno de los que lo reciben, posee verdadera y realmente a todo Jesucristo. ¡Dios por la Eucaristía se hace efectivamente, en toda la extensión de la palabra, posesión de todo hombre, de cada uno de los hombres”.

INVOCACIONES:

  1. “Tu eres mi Amigo que se me confía, mi Guía que me dirige, mi Padre que me sonríe, mi Protector que me guarda y mi Maestro que me enseña”. 
  2. “Quisiera sellar todo labio queque te ultrajara, aunque fuese con mi sangre con tal de  impedir la ofensa, cambiándola por una efusión de filial amor
  3. “Te pido, Rey de amor, que vivas Tú, no yo, en mi; que pienses Tú, no yo en mí; que no haya más imagen que la tuya, cada día más radiante en mí
  4. “Señor, concédeme la gracia de nunca separar mi voluntad de la tuya y de trabajar, hasta el fin de mi vida, en fortalecer mi fidelidad a tu Soberanía y en atraer a cuantas almas pueda hacia Ti, para que todos los redimidos te adoremos temporal y eternamente”.
  5. “Te pido que me inspires valor para sacrificar todos mis gustos  a tu gusto, todos mis afectos a tu afecto, todo mi ser a tu Amor”.
  6. “Concédeme la gracia de atestiguar mi amor con la elocuencia de las obras. Toca con tu luz mi alma y comunícame una centella del fuego divino que viniste a encender en la tierra a fin de que, haciéndolo prender en muchos espíritus y atrayéndolos en torno a tu Sacramento, cantemos el himno de tu eterno amor”. ”. 
  7. “Morir en Ti no es morir, es entrar en la mansión de la felicidad infinita, es volar a tus brazos gloriosos, es cerrar los ojos a este mundo para abrirlos, bajo los esplendores de tu Corazón, en los campos de la eterna luz”
  8. “Cuando me recogeré plenamente en Ti Jesús mío, de modo que no me sienta a mí, sino que sienta vuestro ser, penetrando todas mis potencias y todo mi ser”.
  9. “Levántate ya divino amigo; levántate vencedor generoso; vuela Corazón celestial, vuela a romper las cadenas que me oprimen… Ábreme un refugio sagrado en Ti, CENTRO DE BIEN infinito”.
  10. “Concédeme vencedor de la muerte, la gracia de participar de tu victoria divina”
  11. “Dulcísima e infinita Vida mía, vive y reina eternamente en mí”.
SOBRE LA ESPERANZA

“La esperanza nació en el corazón del hombre desde el momento que Dios hizo oír la promesa de la reparación de su caída”. (EB, dic. 1908,2)
“Donde acaba el alcance de la mirada humana, empieza para el cristiano los horizontes del mundo sobrenatural…” (EL Paladín De Cristo 1865, 187)
“La esperanza para muchos cristianos no está puesta hoy sino en frágiles ídolos”.
“Despertemos nuestra dormida esperanza,… fuera de Jesús no hallaremos más que terribles desengaños”. (El Paladín de Cristo 1865, p. 190.)
“… examinemos si nuestra esperanza descansa en Jesucristo”.
(El Paladín de Cristo 1865, 188)

SOBRE LA MISIÓN DE LAS HIJAS DE CRISTO REY

Las Hijas de Cristo Rey están consagradas a la enseñanza por vocación…Lo principal para lo que se ha fundado este Instituto es para hacer reinar a Cristo, vida nuestra, en el corazón del niño, en la familia y en la sociedad por medio de la enseñanza cristiana…
…la educación que imparten las Hijas de Cristo Rey ha de estar siempre cimentada en el dogma de la Soberanía  de Cristo …procurando hacer sentir el amor que nuestro divino REY nos mandó practicar, porque solo el amor  enseña a enseñar.
La Educación dirá, es uno de los bienes más trascendentes…es la cuestión más vital del mundo…porque la educación esclarece el entendimiento, a la vez que vigoriza y hermosea el corazón…En las escuelas es donde se ha de  preparar la inocencia,  sembrando en su corazón la divina semilla de la verdad y el amor de Cristo, a fin de que,  instalado Cristo  en el corazón de la infancia, crezca ésta  fragante y vigorosa, esparciendo en la familia primero, y más tarde en la sociedad, la luz y el aroma de la vida de nuestro Rey y Soberano Salvador…el bien de la sana educación es el bien supremo de la vida, lo mismo para los individuos que para los pueblos.
La meta a la que se dirige la educación que se imparte en los colegios de las Hijas de Cristo Rey,  es Cristo, de tal modo que,  a través de ella,  llegue a reinar en el corazón de los alumnos.
… educar  con perseverancia y delicado esmero el corazón de los niños, para hacerlos modelos de virtud, es verdaderamente
edificar santuarios vivos de Dios.

SOBRE EL SERVICIO
  1. “Servir a Dios es reinar,
    servir al amor propio es esclavizarse.
    Nadie es más bajo que el que por su soberbia
    pretende ser el más alto de todos.
    No eleva ni dignifica el andar erguido
    de cabeza, sino andar recto de corazón.” (EB. Agosto 1895)
  2. “Que se esmeren más y más todos los días
    en servir bien a nuestro divino Rey Jesús.” (Profundos cimientos, Nº 178)
  3. “Sirviendo bien a Dios, nadie será defraudado.” (Profundos cimientos, Nº 179)
  4. “Sirvan muy de corazón todas a Cristo.” (Profundos cimientos, Nº 181)
  5. “A Cristo hay que servirle soberanamente bien,
    porque Él es infinito en bondad,
    sabiduría, poder y amor, también en justicia
    que da a cada cual según sus obras.” (Profundos cimientos, Nº 186)
  6. “Pidan todas a Dios que nos haga dignos
    de servirle mejor cada día.” (Profundos cimientos, Nº 188)
  7. “Todos habíamos de querer
    que Cristo fuese bien servido,
    pues tiene derecho a serlo.” (Profundos cimientos Nº 189)
  8. “Servir a Dios es reinar
    y reinaréis con Él aquí y allá,
    atrayéndole sin cesar almas.” (Profundos cimientos, Nº 190)
  9. “Que se acrisolen en el filial servicio
    de nuestro divino Rey.” (Profundos cimientos, Nº 192)
  10. “Nada hay tan honroso ni meritorio
    como el servir bien a Dios.” (Profundos cimientos, Nº 193)
  11. “Con encargo sagrado a esa Comunidad
    que sirvan muy filialmente a Cristo, pido por todas.” (Profundos cimientos, Nº 194)
  12. Pido a nuestro adorable Jesús que las
    haga cada día más perfectamente consagradas
    a su SANTO SERVICIO.” (Profundos cimientos, Nº 196)
  13. “Oren siempre para que seamos hechos dignos
    de servir todos los días de nuestra vida
    fidelísimamente a Dios.” (Profundos cimientos, Nº 197)
  14. “¿Es Cristo Rey bien servido espiritual
    y literariamente en ese Colegio?” (Profundos cimientos, Nº 200)
  15. “Sirviendo bien a Dios, no puede abandonarnos.” (Profundos cimientos, Nº 201)
  16. “Concentremos nuestros propósitos y esfuerzos
    para servir bien a Dios.” (Profundos cimientos, Nº 205)
  17. “Sirviendo bien a Dios,
    no dejará Dios de alimentar a sus criaturas.” (Profundos cimientos, Nº 206)
  18. “Pedid mucho a Dios que os conceda más pura
    y vigorosa intención cada día de servirle.” (Profundos cimientos, Nº 208)
  19. “Sirviendo bien a Dios, reinaremos.” (Profundos cimientos, Nº 209)
  20. “Servir a Dios es reinar;
    servir al amor propio es esclavizarse.” (Profundos cimientos, Nº 210)
  21. “Cristo es la verdad, la virtud y la nobleza infinita.
    Servirle es reinar.” (EB. Diciembre 1905)
  22. “Proponeos todos los días hacer algún bien.” (EB. 1870)
    “El verdadero amor no se prueba con deslumbradores discursos ni con
    melosas palabras; el amor leal, más que con palabras, habla con
    obras”. (EB 1888, oct., 7)
  23. “Necesitamos obras, no sonoras palabras; necesitamos acción, no
    mímica”. (EB 1871)
  24. “No hay remedio alguno para nuestros grandes males, más que el
    amarnos mutuamente como Jesucristo nos amó y nos ama”. (EB 1888,
    oct., 8)
  25. “En María, Madre de Cristo, Amor infinitamente hermoso y poderoso,
    la humanidad ha sido elevada, desde la condición de esclava,
    a la dignidad de Reina”. (EB 1899, jun.)
  26. “Vivir de amor es emplear todas sus potencias y sentidos en hacer el bien”. (EB 1907, jul., 2)
  27. “Los verdaderos valientes no son los gigantes del odio, sino los gigantes del amor”. (EB 1883, jul., 7)
  28. “Hacer bien es unirse en comunidad de oraciones, de buenas obras y
    de sacrificios todos los que se aman”. (EB 1869)
  29. “Siervos inútiles somos, pero lo que somos,
    lo que tenemos y todas las aspiraciones y latidos de nuestro corazón,
    los debemos a Cristo”. ( EB 1904, ene., 12)
  30. “El mundo necesita solamente un poco de abnegación,
    un poco de reflexión sobre sí mismo,
    un poco de sacrificio voluntario”. (Atrás los ateos, 9.)
  31. “Dios, al hacerse hombre, se hizo pobre o más que pobre,
    siervo de los siervos de los pobres”. (EB 1878, ag., 10)